La Semana de Román Revueltas Retes

¿Estamos en guerra?

Por lo pronto, en este país las mafias desafían ya el poder del Estado. Lo sucedido el viernes en Jalisco —y en Colima y en Guanajuato— no solo marca un nuevo hito en la escalada de la violencia, sino que nos muestra la colosal capacidad de organización que están teniendo los grupos criminales en México.

Nos avisaban, los académicos y los especialistas, que en este nuevo milenio prácticamente no tendrían lugar las guerras de siempre, entre los Estados nacionales, sino que la humanidad enfrentaría otros retos, entre ellos, el terrorismo, la falta de agua, el cambio climático, las migraciones de grandes grupos de población y la amenaza de las organizaciones criminales. Pues, bienvenidos todos al siglo XXI. Por lo pronto, en este país las mafias desafían ya el poder del Estado. Lo sucedido el viernes en Jalisco —y en Colima y en Guanajuato— no sólo marca un nuevo hito en la escalada de la violencia sino que nos muestra, de la manera más palmaria, la colosal capacidad de organización —es decir, de movilización— que están teniendo las organizaciones criminales en México. Le mandan un mensaje muy claro al Gobierno de Enrique Peña: no se metan con nosotros, señores, porque podemos bloquear simultáneamente las avenidas de la segunda ciudad más poblada de México, cortar el tráfico en una autopista importantísima, incendiar bancos y estaciones de servicio, atacar a las fuerzas del orden, robar autobuses y hasta derribar un helicóptero del Ejército Nacional Mexicano. En este último apartado, es punto menos que asombroso que hayan podido alcanzar el rotor trasero de un Cougar EC725, que no es un aparato nada pequeño y que, en una de sus posibles configuraciones, puede ir equipado de dos ametralladoras FN MAG 7,62 mm, dos lanzacohetes Thales Brandt con una carga de 19 misiles cada uno y dos cañones GIAT de 20 mm capaces de disparar 180 proyectiles. Muy seguramente, el helicóptero no contaba con este armamento (hay cuatro versiones de la nave, incluyendo una para transporte de tropas que puede llevar a 29 elementos y otra para transportar heridos) pero, en principio, los sicarios del cártel Jalisco Nueva Generación, que se desplazaban por una carretera, eran quienes hubieran debido ser abatidos y no el aparato de los militares.

Pero, entonces ¿tan poderosos son los criminales? ¿Cuentan ya con el armamento para enfrentarse a las Fuerzas Armadas de la nación, ni más ni menos? Es difícil saberlo pero, más allá del desafío que han lanzado y de que se atrevan a intercambiar disparos con soldados, lo que resulta realmente inquietante, luego de los sucesos de este día primero de mayo, es que puedan realizar tantas acciones de sabotaje, al mismo tiempo, en diversos puntos de una ciudad y de un estado de la Federación. Porque, para ello necesitan de muchos efectivos, de la misma manera como el Ejército requiere de tropas para realizar sus operaciones. Y, el mero hecho de pensar que hay tantas personas dispuestas a llevar a cabo los incendios, los bloqueos y los atentados resulta verdaderamente escalofriante. O sea, que enfrentamos la realidad de otro ejército, por así decirlo, una suerte de milicia integrada por mexicanos delincuentes e incendiarios, auténticos vándalos que no dudan a la hora de perpetrar sus destrozos en la mismísima Guadalajara, en León o en Puerto Vallarta. ¿De dónde ha salido toda esa gente? ¿Estamos hablando de que la descomposición social en este país ha alcanzado tales niveles que ya cualquier joven desempleado prefiere dedicarse a incendiar autobuses en vez de aceptar alguno de los trabajos mal pagados que ofrece nuestro inequitativo mercado laboral? Y, si es así, entonces ¿qué futuro tiene esta nación? ¿Cuántos individuos habrán de enrolarse todavía en las organizaciones criminales? Y, sobre todo ¿qué posible solución hay para el problema si existe una especie de semillero, en constante crecimiento, del que se podrán abastecer permanentemente las organizaciones criminales, por más que caigan, una y otra vez, los cabecillas y los jefes? ¿Vamos a encarcelar a millones de personas?

Se habla, para explicar el fenómeno de los bloqueos y los incendios, de que el narcotráfico tiene una “base social”. De otra manera, no se entendería la capacidad de movilización con la que cuenta. Pues, señoras y señores, es la peor noticia que podamos recibir.

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