La Semana de Román Revueltas Retes

¿Unos 100 años más para cambiar a México?

México es un país muy complicado de gobernar. Mucho más que Suiza y que Nueva Zelanda y que Costa Rica. En Chile, miren ustedes, ya casi están del otro lado aunque los estudiantes se hayan puesto muy peleones: la nación andina crece, se moderniza, reduce la pobreza… No hablemos de Corea del Sur, donde se las han apañado para alcanzar uno de los mejores niveles educativos impartiendo clases en salones donde hay hasta medio centenar de alumnos. ¿No decían que un número reducido de estudiantes en cada aula era una condición imprescindible para lograr buenos resultados? Pues, no. El modelo coreano es diferente (tienen, en este sentido, una suerte de unicidad muy parecida a la que reclamamos aquí, en México, donde exigimos, cada vez que toca alterar nuestros acendrados usos y costumbres, que se respete nuestra sacrosanta condición de pueblo singularísimo, irrepetible, único en la galaxia entera, original y tan excepcionalísimo que no podemos copiarle nada a nadie ni aceptar que vengan a imponernos esquemas “ajenos a nuestra idiosincrasia”; ya ven ustedes que ahí donde Sven Göran-Eriksson fracasó estrepitosamente por no haberse enterado de que los futbolistas mexicanos no son como los del resto del mundo —aunque se dediquen profesionalmente a un deporte inventado en Inglaterra, y no en Tenochtitlán o en Bonampak— el Piojo, que es indubitablemente local y tan “nuestro” como el mole, va a alcanzar logros colosalmente inmarcesibles.

Pero, volviendo al tema de la posible ingobernabilidad de un pueblo probablemente ingobernable —y tocando el tema ahora que el presidente Peña quiere cambiar las cosa, así sea poco a poquito y con una infinita prudencia—, imaginen ustedes, para meramente abrir boca, que algún gobernante muy echado p’alante, decidiera acabar con las abusivas prácticas del sindicato “único” (también) de la empresa petrolera de todos los mexicanos y poner a cada quien en su lugar. Pues, misión imposible. Vamos a seguir como estamos por lo menos un siglo más. Ya lo verán.