La Semana de Román Revueltas Retes

Quieren acabar con Obama y nada más

Si en estos pagos nos espanta el rencor que exhiben tan despreocupadamente los adversarios en el escenario de la política, no sé qué podemos decir de la mezquina malquerencia que los rupestres militantes del Partido del Té le tributan a Barack Obama.

Supongo que el tema es racial, después de todo, y que esos miembros del ala más radical, conservadora e intransigente del Grand Old Party simplemente no aceptan que un individuo de raza negra sea el presidente de su país.

Al tipo lo admiramos en el resto del planeta pero en EE UU su posible glorificación va a tomar décadas enteras, hasta que la perspectiva histórica ponga las cosas en su lugar.

Mientras tanto, sigue la estrategia de acoso y derribo implementada por un Partido Republicano tan necio, corto de miras e irresponsable como para promover una destructiva política de tierra quemada, sin preocupación alguna por las devastadoras consecuencias globales que puede tener la suspensión de pagos de Estados Unidos si es que se emperran en condicionar la aprobación de los presupuestos, y la negociación de un nuevo techo presupuestal, a la cancelación de la reforma sanitaria, proyecto absolutamente fundamental para el actual ocupante de la Casa Blanca.

No hay ningún país desarrollado en el mundo entero que no asegure una cobertura sanitaria universal a sus ciudadanos; lo hacen Francia, Bélgica, Nueva Zelanda, Canadá, Finlandia y muchos otros a los que no se les puede calificar de “socialistas” sino meramente de Estados modernos, preocupados por el bienestar de sus ciudadanos y sensibilizados, por ello mismo, al sufrimiento de un individuo que, en las sociedades abiertas, no puede ser abandonado a su suerte. Mero humanismo, señoras y señores.

Pero este principio de solidaridad social no toca el corazón de todos esos conservadores para los cuales la instauración de un seguro obligatorio es una suerte de atentado a la libertad personal. Y así, están a punto de provocar una verdadera hecatombe. Que alguien los detenga, por favor.