La Semana de Román Revueltas Retes

Podredumbre universal

Esta misma semana, Rodrigo Rato, quien fuera vicepresidente del Gobierno español y mandamás del mismísimo Fondo Monetario Internacional, compareció tres horas ante un juez de instrucción, en el proceso que se le sigue por fraude al fisco, corrupción y "blanqueo" de dinero.

¿Qué tan podrido está el mundo? Echemos un vistazo a la actualidad: Lionel Messi aparece, de pronto, como un defraudador fiscal y enfrenta una pena de prisión que, por no sobrepasar los dos años, no tendrá que cumplir pisando una cárcel sino, supongo, pagando una multa adicional a la cuota que ya le devolvió a Hacienda. Menos claro está el caso de su padre, quien realizó operaciones en varios paraísos fiscales para eludir el pago de impuestos por derechos de imagen del jugador del Barça. Démosle al astro argentino el beneficio de la duda e imaginemos que nunca se enteró de nada porque, como declaró ante la Fiscalía, "si lo dice mi papá firmo con los ojos cerrados".

Esta misma semana, Rodrigo Rato, quien fuera vicepresidente del Gobierno español y mandamás del mismísimo Fondo Monetario Internacional (FMI), compareció tres horas ante un juez de instrucción, en el proceso que se le sigue por fraude al fisco, corrupción y blanqueo de dinero.

Ah, pero tampoco la actual directora gerente del antedicho FMI se libra de sospechas: Christine Lagarde ha sido investigada por la autoridades judiciales francesas luego de que no cuestionara, cuando era ministra de Economía en el Gobierno de Nicolas Sarkozy, una indemnización de 420 millones de euros, considerada excesiva y resultante del arbitraje de una comisión privada, al empresario Bernard Tapie, amigo personal del presidente de la República Francesa, para resarcirlo, con el dinero del erario, de las pérdidas que le significó la venta de Adidas al banco público Crédit Lyonnais. La historia es tan oscura y enredada que un anónimo funcionario del ministerio de Economía envió en su momento una carta exculpando a la antigua ministra porque la decisión de otorgar a Tapie la compensación, más bien, se habría tomado al más alto nivel, por el propio Sarkozy. Otorguémosle entonces a madame Lagarde, también, el beneficio de la duda y agradezcámosle, de paso, que haya reconocido el buen comportamiento macroeconómico de México en la reunión anual del FMI y el Banco Mundial celebrada en Lima.

Volviendo al mundo del futbol, resultó que Michel Platini, quien se apuntaba para suceder a Joseph Blatter al frente de la tenebrosa Fédération Internationale de Football Association (FIFA), parece estar igualmente implicado en una historia muy turbia: Blatter le pagó, en 2011, 2 millones de francos suizos por los trabajos que había realizado, como asesor suyo, entre 1998 y 2002. Resulta extrañísimo que los honorarios fueran solventados casi diez años después, justo cuando Blatter buscaba el apoyo de la Union des Associations Européenes de Football (UEFA), dirigida por Platini, para lograr un cuarto mandato al frente de la FIFA. En su momento, nadie se enteró del pago. Pero, luego de que Platini exigiera la dimisión de Blatter —el 28 de mayo de este año, al comenzar a rodar las cabezas de los directivos de la FIFA por historias de corrupción (nueve de ellos fueron detenidos a petición de la justicia de Estados Unidos)—, el habilidoso suizo reveló los detalles de la operación. ¿Venganza? Pues, eso dicen. Pero, el culebrón no termina ahí porque algunos comentaristas señalan que el Comité de Ética de la propia FIFA —encabezado, miren ustedes, por un juez alemán cercano a Blatter (más allá de que lo haya inhabilitado por un plazo de 90 días, sin duda para salvar las apariencias)— estaría meramente trabajando para quitarle del camino a sus adversarios: las sanciones de tres meses a Platini y de seis años a ChungMong-joon, aspirantes ambos a la presidencia de la FIFA, les impiden registrarse para competir. En fin, bonita familia, la del futbol internacional.

Los gobernantes de izquierda, ya lo sabemos, velan por los intereses del "pueblo bueno" y no se ensucian las manos con los "capitalistas" ni persiguen los provechos que habitualmente se procuran los otros ¿o no? Pues, qué caray, en Brasil no se aplica esta sentencia: la trama de licitaciones amañadas, robos, desvíos y sobreprecios en Petrobras, la empresa petrolera estatal, benefició directamente a centenares de funcionarios del Gobierno de Lula da Silva, al Partido de los Trabajadores que lo llevó al poder, a empresas constructoras y a familiares y amigos. ¿El costo de la corrupción? Pues, algo así como 18 mil millones de dólares, el uno por cien del Producto Interior Bruto del país, según las estimaciones de Dilma Rousseff, la sucesora del popular presidente brasileño. La gran pregunta: ¿por quién hay que votar, entonces, para que no ocurran estos saqueos?

Messi, Rato, Lula, Platini, Blatter, Lagarde... No queda espacio, oigan, para hablar de México.

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