Interludio

Menos violencia en 2015; eso es lo que queremos

En sentido estricto, los años comienzan todos los días. Como los cumpleaños de cada quien, vamos, que se repiten cada 365 jornadas en una fecha que no necesariamente coincide con el arranque del calendario gregoriano. Y, si nos vamos al tema astronómico, entonces el primer día del año debería ser, digamos, el 24 de diciembre, justito después de un solsticio de invierno que no siempre ocurre en la misma fecha pero que jamás acontece después del día 23; es ahí cuando los días vuelven a ser cada vez más largos hasta que, en verano, ocurre el fenómeno opuesto al inclinarse de nuevo al máximo el eje del planeta. Ah, y esto en el hemisferio norte porque allá abajo es al revés y no hay renos ni trineos en Navidades sino altas temperaturas (y bueno, a lo mejor quienes estamos debajo somos nosotros pero yo me acojo dócilmente a la realidad artificial de unos mapas terrestres en los cuales el norte aparece en la parte superior).

En fin, hay decisiones arbitrarias, tomadas por los humanos, que tienen efectos globales e irreversibles. Y así, estamos ahora a punto de celebrar la llegada de 2015 de manera totalmente supersticiosa. Es decir, el suceso lo vivimos como una suerte de renovación, aparte de que nos sirve para delimitar puntualmente los acontecimientos (1914 fue el año de la Gran Guerra, por ejemplo), y nos ilusionamos con la esperanza de tener una vida mejor, de lograr quién sabe qué objetivos o, por lo menos, de no enfermar o morir antes de tiempo.

¿Qué esperamos los mexicanos? Pues, antes que nada, que haya menos violencia en este país. Dentro de un año, veremos qué dicen las cifras. Al tiempo….