Interludio

Todos unidos contra Carlos Vela (TUCCV)

Si este joven futbolista, que es de lo mejorcito que tenemos, no quiere jugar con la Suprema Selección Nacional de Patabola porque no le viene en gana, pues entonces muy en su derecho que está. La democracia liberal, señoras y señores, promueve, entre otras cosas, la soberanía del individuo. Y no habría mejor aspiración para nosotros, los autóctonos de este país, que la de vivir en una sociedad cimentada en valores de la modernidad como la tolerancia y la libertad individual.

Naturalmente, hay estadounimexicanos de acendrado nacionalismo para los cuales un compatriota nuestro no es solamente una persona particular, y sanseacabó, sino un ser social que lleva sobre los hombros responsabilidades supra individuales, por decirlo de alguna manera, que implican un comportamiento forzoso de necesidad: Carlos Vela, en este sentido, estaría obligado a vestir los colores nacionales, quiera o no quiera, por el mero hecho de haber nacido en Estados Unidos (Mexicanos). El sentimiento de apego al terruño no sería, en este caso, una cuestión opcional sino una suerte de fatalidad, un deber ineludible.

Bueno, estas consideraciones las hago a partir de la suposición de que al muchacho simplemente no le apetece jugar en el Tri. Pero, al parecer, hay algo más. Según nos contaba Ricardo Magallán en su columna de ayer, Vela se sintió irremediablemente agraviado luego de que Justino Compeán, mandamás de doña Federación (de futbol), hubiera exhibido su indecoroso comportamiento, tras un partido en Monterrey, en una fiesta, si mal no recuerdo, donde nuestros mocetones departieron alegremente con chicas todavía más alegres. Fue corrido un discreto velo para tapar la actuación de señorones como Rafa Márquez y otros del mismo calibre pero a Vela le cayó encima todo el peso de las reglamentaciones futbolísticas: fue suspendido seis meses.

Esto ocurrió hace ya un buen tiempo. Pero, Vela no olvida. Ni perdona. O sea, que no es un mal patriota, estimados lectores. Es un tipo rencoroso. Nada más.