Interludio

A propósito de Claudia Cervantes

Los escribidores a sueldo andamos siempre a la caza de los gazapos, traspiés, despistes, pifias y desatinos que puedan cometer los mortales, no tan comunes, que se desenvuelven en el espacio de lo público. No hay materia prima periodística comparable a la que te proporciona el politicastro boquiflojo, el junior impresentable o la heredera prepotente cuando son sorprendidos en sus más desafortunadas circunstancias. Las cosas han ido tan lejos que el numerito que escenifican, tras de que lo hayamos consignado inmisericordemente, puede tener consecuencias muy serias para esos infractores: hemos visto así renuncias, despidos, derrumbes de carreras y arrepentimientos representados ante el respetable público que, en su conjunto, nos hablarían de un entorno bastante persecutorio donde al linchamiento del presunto culpable se suma toda esa población, agazapada en un holgado anonimato, que despliega impunemente su feroz animadversión en las redes sociales.

Más allá de la posible culpabilidad de los acusados, hemos creado anticipadamente una especie de gran circo romano y ellos, sin siquiera darse cuenta, se ven de pronto ahí, en la arena, bajo la implacable luz de los reflectores, obligados a afrontar los más descarnados denuestos mientras que nosotros vamos de fieras amaestradas para asestarles la tarascada final.

Justamente, en mi artículo del domingo pasado me solacé en el ejercicio del fiscal inquisitorio y lo aderecé además de ironías y calculadas mordacidades. ¿La víctima? Claudia Cervantes, la mujer que celebró imprudentemente su cumpleaños en el Panteón donde reposan dignamente nuestros Ilustres. Lo que en ningún momento imaginé fue que luego me enviaría ella un mensaje, muy cortés y mesurado, para aclararme que no había escrito unas declaraciones, de las que hacía yo mofa, sino que sus palabras habían sido mal transcritas por un entrevistador.

Pues, debo decir que esa sencillez suya me desarma. Y, estoy obligado a consignarlo aquí, donde publico mis acostumbradas censuras.