Interludio

Algunos otros pendientes…


En 2014, ¿vamos a cobrar cuotas razonables a los estudiantes de la UNAM para que no seamos el resto de los ciudadanos de México quienes les paguemos sus estudios con el dinero de nuestros impuestos? No estoy diciendo que se privatice la educación pública ni que se le cierre el paso a los aspirantes que no tienen dinero (las colegiaturas serían progresivas según el ingreso de los hogares de cada quien y, previo estudio de cada caso, no se les cobrarían a los que no las pudieran pagar) sino, meramente, que los recursos del erario vayan adonde tienen que ir. ¿Vamos por fin a construir un aeropuerto que esté realmente a la altura de una de las ciudades más grandes e importantes del mundo o seguiremos recibiendo a los turistas en esas instalaciones piojosas y destartaladas porque los agitadores de Atenco se oponen no sólo a que se edifique un aeródromo en sus parcelas sino a que levante en cualquier otro espacio del Texcoco? ¿Vamos a reducir globalmente la tasa del IVA y el tributo lo vamos a aplicar a todo —tanto a los alimentos y las medicinas como a los perfumes y el champán— para comenzar a cobrar impuestos de verdad y que papá Gobierno tenga así recursos para atender los gravísimos rezagos del país? ¿Vamos a investigar realmente cómo se hicieron de su patrimonio ciertos funcionarios públicos y a encarcelar a todos aquellos —cínicos y soberbios, encima— cuyas fortunas son tan evidentes como ofensivas? ¿Vamos a construir vías de un tren de alta velocidad para que lleve contenedores del Atlántico al Pacífico a través del istmo de Tehuantepec? ¿Vamos a educar de veras a nuestros niños? O sea, ¿vamos a empezar a ser un país serio?