Interludio

La nostalgia de la mano dura


La relación de los individuos con la autoridad es muy complicada: los hay que necesitan de una mano firme —urgidos, tal vez, de ese dominio que vivieron de pequeños y que les ofrecía una suerte de seguridad— mientras que otros, reacios a cualquier manifestación de poderío, son eternamente refractarios a las más elementales ordenanzas y preceptos. Entre los nostálgicos del látigo, por llamarlos de alguna manera, y los otros —los que son incapaces de obedecer—, existe toda una gama de personalidades que, según sus muy particulares disposiciones, responden de muy diferente manera a las imposiciones de la vida en sociedad.

Casi la primera disyuntiva que debe afrontar un jefe —es decir, todo aquel que se encuentre en una circunstancia de dar órdenes o ejercer un mínimo poder sobre los demás— es la de sopesar cuáles deben ser los métodos bajo los cuales habrá de operar un grupo de trabajo. En los Ejércitos, que funcionan bajo el principio de la obediencia absoluta, las competencias del superior jerárquico jamás se discuten. Este modelo de total sometimiento, así de anacrónico y abusivo como nos pueda parecer, se justifica por la necesidad de responder, en automático, a situaciones de emergencia donde está en juego la propia vida. La guerra tiene unas reglas muy particulares. Pero, en circunstancias normales —y, sobre todo, en un entorno de modernidad donde la soberanía del individuo, entendida como un verdadero valor, juega un papel de creciente importancia—, el ejercicio del simple despotismo no sólo es mal visto sino que resulta inclusive improductivo. Y, además, cada vez se valoran más las aportaciones generadas por los distintos integrantes de un equipo, independientemente de sus posiciones en el escalafón. La toma de decisiones se ha democratizado.

Desafortunadamente, sobreviven muchos jefecillos, contagiados de trasnochado autoritarismo, que no lo entienden así. Y, lo más curioso, esto le ocurre también a muchos subordinados que, pareciera, siguen llevando dentro el virus de la esclavitud.