Interludio

¿Quién mata a los periodistas?

Miraba, en la internet, un programa dominical en la televisión francesa, conducido por el periodista Michel Drucker, que lleva una eternidad en los escenarios y cuyos entrevistados suelen ser gente muy interesante. Y, justamente, se apareció Jean Plantureux, mejor conocido como Plantu, caricaturista del diario Le Monde, un tipo tan brillante como incisivo. El hombre es uno de los doce dibujantes que protagonizan un documental dirigido por la cineasta Stéphanie Valloatto, proyectado fuera de competición en el último Festival de Cannes. El tema va, sobre todo, de las condiciones adversas que tienen que enfrentar muchos de ellos: persecuciones, censuras, ataques, condenas, etcétera. Y, bueno, México no podía faltar, personificado en la figura de Ángel Boligán, artista cubano, afincado en este país desde 1992.

Y ¿qué se dijo, en la emisión televisiva, sobre México? Pues que aquí a los periodistas los matan. Así, nada más. ¿Quién los asesina? Ah, pues ahí ya no entramos en detalles. Nadie explicó, en la emisión (y, por lo visto, tampoco queda muy claro en la película), que no es el gobierno mexicano quien los elimina (aunque, desde luego, perpetra un imperdonable pecado de omisión al no defenderlos o, por lo menos, al no garantizarle a su pueblo, y no solo a los periodistas, ciertas mínimas condiciones de seguridad).

México aparecería entonces como un territorio en el cual no solo no hay libertad de expresión, sino donde tu vida corre peligro si se te ocurre, por ejemplo, publicar una viñeta donde ridiculices al presidente de la República o hagas escarnio de una imagen religiosa. Así están las cosas.

Cada vez me exasperan más estas generalizaciones tan abusivas sobre una situación que, si bien no deja de ser muy dramática, no tiene nada que ver con la represión de los medios que sí ocurre en otros países de nuestro subcontinente, por no hablar de Rusia y las tenebrosas naciones de Musulmania. Pero, en fin, estamos hablando de una batalla perdida.