Interludio

Que la “guerra” de Peña no sea la de Calderón

Acabo  de leer un artículo de Jorge Castañeda donde formula prácticamente lo  mismo que he estado resaltando yo en estas líneas desde hace años. A  saber, que el combate contra las organizaciones que se dedican al  narcotráfico termina por volverse contra los propios ciudadanos porque  los criminales, al ver que el negocio de los estupefacientes les resulta  cada vez menos redituable, comienzan a dedicarse a otras  especialidades, como la extorsión y el secuestro. Y, ahí sí, échense  todos a correr.

En lo personal, nunca me ha quitado el sueño que alguien pueda comprar la mariguana o la cocaína que le venga en gana.  Digo, siempre y cuando pueda agenciarse las sustancias con dinero bien  habido, sin financiar su afición (o, mejor dicho, adicción) a través de  actividades delictivas. Y tampoco me escandaliza demasiado que, habiendo  un mercado para el consumo de estupefacientes, existan proveedores que  aseguren el abastecimiento de la mercancía a los clientes. De todos los  posibles problemas que pueda tener México hoy día, el tema de las drogas  —en comparación a asuntos como la delincuencia común, la inseguridad,  la corrupción, la mediocridad de los hombres públicos, la falta de  crecimiento, la desigualdad social, las insuficiencias democráticas o el  consumismo desaforado— me parece realmente una cuestión menor.

Lo  que sí me espanta es que no puedas ir a la esquina sin que te asalte un  joven violento, que te roben todas tus pertenencias en el hogar, que se  te aparezca alguien en tu pequeño negocio para exigirte una “cuota” o  que, un buen día, un tipo te llame por teléfono para avistarte de que ha  secuestrado a un hijo tuyo o a otro ser querido. Cosas, todas éstas,  que sí padecemos y que sí sobrellevamos los habitantes de este país.  Cosas, todas ellas, que amenazan seriamente la economía de regiones  enteras y que nos colocan, a millones de mexicanos, en una inaceptable  situación de incertidumbre y angustia. Esas sí que serían las razones  para comenzar una nueva “guerra”.