Interludio

¿Por qué extraditarlos? Porque es lo que menos quieren

Estados Unidos (de América) es un país por el que tengo una gran admiración, pero que al mismo tiempo me llena de terror: por ejemplo, no hay otra nación civilizada de Occidente donde se aplique la pena de muerte y su población penitenciaria es la mayor de todo el mundo, superior inclusive a la de China: más de dos millones de personas encarceladas. Porcentualmente, la tasa es también la más alta: 716 de cada 100 mil ciudadanos están encerrados en prisiones. La media de la Unión Europea es de 139. Pero, además, las condiciones de detención en algunas cárceles son en verdad escalofriantes: a algunos detenidos los mantienen en un régimen de aislamiento total, es decir, incomunicados día y noche en celdas de alta seguridad. Si añades el hecho de que ciertos reos han sido acusados injustamente en juicios donde no se han tomado siquiera en consideración las pruebas que los hubieran podido absolver (hay incontables historias de testigos que se retractan, de exámenes de ADN que no se validan, de meros sospechosos que terminan purgando penas desmesuradas o que son ejecutados) entonces el cuadro es simplemente espantoso. No estoy en manera alguna propugnando que no se haga justicia, sino tan solo consignando la realidad de un sistema penitenciario excesivamente cruel que no parece haber evolucionado a la par del proceso civilizatorio de la humanidad.

Y, bueno, aquí las prisiones son también unos auténticos infiernos. Pero, por lo visto, a nuestros capos mafiosos les parecen mucho más preferibles las durezas que pudieran afrontar en estos pagos. Las cárceles mexicanas de alta seguridad no son ciertamente centros vacacionales y, sin embargo, la perspectiva de ser trasladados a un centro penitenciario de Texas, Florida o California le resulta tan espeluznante a personajes como El Chapo y otros de su calaña que lo primerísimo que hacen sus abogados es solicitar un amparo a nuestra muy amparadora justicia.

¿Hay alguna razón para concederles graciosamente el gusto de seguir aquí?