Interludio

No digiere Lula el protagonismo de México

El ex presidente Lula perdió un poco los papeles —o, por lo menos, se olvido de las sutiles formas que se llevan en la diplomacia— y lanzó que en México “todo es peor que en Brasil”. No hablaba de la cocina ni del clima ni de los precios de las habitaciones en los hoteles (estratosféricos, por cierto, en la nación brasileña) sino de la madre de todos los temas en este mundo globalizado, a saber, la economía. Y quien dice economía tiene también que tocar cuestiones como la inversión extranjera, el crecimiento, la inflación, la desigualdad, la productividad y la competitividad. Rubros todos ellos, según el simpático personaje, en los que los brasileros nos sacarían ventaja a nosotros, los estadounimexicanos.

Yo, de ser un personaje de relumbrón y de tener un micrófono abierto en un foro importante, también hubiera soltado la sopa: Brasil, diría yo, con la debida firmeza, es un país todavía más desigual que México (que ya es decir) según los datos de 2009 del Banco Mundial, que son los últimos disponibles: utilizando ese famoso coeficiente de Gini en el que las cifras más elevadas son las peores, la nación suramericana ronda las 55 unidades mientras que aquí, a pesar de todos los pesares, sobrepasábamos por poco los 47 puntos en 2010. Y eso que, hablando de desigualdad, las compras de artículos de lujo son superiores en México, el primer mercado de toda Latinoamérica en ese rubro.

En el tema de la inseguridad —estamos hablando de que la nación suramericana es un país violentísimo, con algunas ciudades donde hay 90 asesinatos al año por cada 100.000 habitantes— es muy difícil hacer comparaciones porque las organizaciones criminales han armado una verdadera escabechina en estos pagos y sus muertes entran dentro de las cifras.

En fin, no le gustó a Lula, según parece, que nos hayan puesto como un país muy prometedor. Hay que presentarle a algunos connacionales nuestros con los que se entendería a la perfección.