Interludio

¿Qué nos anunciarán hoy?

La exigencia de que haya justicia en este país ha sido formulada una y otra vez. Y, entre muchas otras personas, han sido las víctimas directísimas de la violencia criminal quienes han levantado sus voces para pedir que se limpie la casa: a Javier Sicilia, María Elena Morera, Alejandro Martí, Eduardo Gallo, Isabel Miranda de Wallace y Nelson Vargas, por no hablar que de los personajes más combativos y visibles, los hemos visto reunirse con los responsables políticos, hemos sido también testigos de su peregrinaje por el país entero, hemos escuchado sus demandas y propuestas en diversos foros, nos hemos enterado de su incansable activismo y, sobre todo, sabemos —aunque nunca podremos siquiera imaginar los tormentos que han vivido— de su inconmensurable dolor.

Llevamos años enteros hablando de lo mismo: de las policías, los juicios orales, el sistema penitenciario, los jueces canallas, la impunidad, la violencia de los jóvenes, la vileza de los criminales y la podredumbre de nuestro aparato de justicia. Y, las cosas no se arreglan. Por ahí, en algunos gobiernos estatales se han tomado medidas que han dado ciertos resultados. La seguridad, nos dicen, ha mejorado en Chihuahua y en Nuevo León. Tijuana renace. Ciudad Juárez ya no es una sucursal del infierno. Los comandos de la Armada de México se desempeñan con solvencia en su combate a los sicarios. Pero, globalmente, la falta de certezas jurídicas –es decir, la ausencia de un verdadero Estado de derecho— sigue significando una auténtica pesadilla para miles y miles de mexicanos: compatriotas a los que secuestran y extorsionan, vecinos de nuestras ciudades que viven aterrorizados, manifestantes pacíficos que son reprimidos brutalmente mientras los incendiarios escapan o se benefician de la tibieza de las autoridades, simples ciudadanos que encuentran su hogar saqueado al volver del trabajo, en fin, un pueblo entero que vive amenazado por asesinos y atracadores de todo pelaje. Hoy, nos anunciarán, una vez más, estrategias para componer tan colosal problema. Al tiempo…