Interludio

Vienen tiempos mejores, sí señor

Sumidos como estamos en esa enrarecida atmósfera de pesimismo nacional, no logramos vislumbrar siquiera la realidad innegable de un país que, en unos pocos meses, ha vivido transformaciones fundamentales, por no decir históricas. México no está peor que Brasil, una nación que afronta pavorosos problemas estructurales, pero ellos, los naturales de la nación suramericana, no ponen en duda, como nosotros, sus posibles cualidades y se sienten un pueblo bendecido en la repartición global de mercedes. Dios es brasileño, dicen, y por ahí hasta se lo creen. Y, miren ustedes, les ha funcionado la receta aunque ahora —inclusive antes de que les caiga encima la resaca posmundialista y luego la otra, la que resulte de los descomunales dispendios olímpicos— comienza a resquebrajarse un poco el espejismo de esa economía emergente modélica y prometedora.

Naturalmente, tenemos aquí el flagelo de la violencia criminal (allá también) y el mero parte de bajas está como para ponerle los pelos de punta a cualquiera. Y, sobre todo, no crecemos económicamente ni remediamos las tremendas desigualdades sociales a pesar de que hemos gastado ingentes recursos en el combate a la pobreza. Pero, no hay una relación mínimamente proporcional entre el decaimiento anímico y las adversidades que enfrentamos. No creo, en este sentido, que la visión tremendista y catastrófica de las cosas que promueve nuestra izquierda radical, alentada por un personaje que explota interesadamente (y mezquinamente) cualquier potencial calamidad para llevar agua a su molino, sea ajena a esta circunstancia de desaforado negativismo. Y, más ahora que atravesamos una coyuntura, como decía, tan determinante como decisiva para el futuro de México: estamos, con perdón, en el umbral de un período en el que se crearán miles de nuevos empleos, una época de adelantos y progresos. Dicho en otras palabras, vienen tiempos mejores. ¿No podríamos celebrar, en vez de anunciar, con el talante aciago del agorero, irreversibles calamidades y negros futuros? Digo…