Interludio

En USA ya perpetraron la traición a la patria

Otra pregunta que podemos hacernos, ahora que se viene la tramitación de la madre de todas las reformas, es qué tan soberano puede ser un país, como Estados Unidos (de América), donde el petróleo lo extraen y lo refinan y lo comercializan empresas privadas.

¿Dónde está la State Petroleum Corporation of America (sería la Pemex de allá, usando, con el permiso de ustedes, ese topónimo continental que se han apañado por sus pistolas los americanos —estadunidenses, los llamamos aquí, emperrados en desconocer las realidades del mundo y, bien entendiblemente, en reclamar para nosotros el mismo gentilicio siendo que habitamos el mismo continente del planeta—)?

Pues, no existe. Luego entonces, ¿cómo es que ellos sí y nosotros no? Dicho en otras palabras, ¿cómo es que la nación más poderosa del mundo entero pone, a las primeras de cambio y sin los menores remilgos, un sector absolutamente estratégico en manos de corporaciones que lo único que quieren es… ganar dinero?

¿Por qué no ha habido, en aquellos pagos, oposición alguna a que se entreguen los recursos del pueblo estadounidense a los capitalistas y por qué, si aquí no lo hemos hecho y, en consecuencia, el petróleo sigue siendo de todos los mexicanos, por qué la mitad (según parece) de esa totalidad de ciudadanos patriotas y nacionalistas está perfectamente dispuesta a emigrar y establecerse en aquel país para, justamente, vivir mejor?

¿Qué no se vive peor en un país que ha vendido sus riquezas nacionales a los mercaderes? No sólo eso, ¿cómo es que la British Petroleum Oil Company, de capital extranjero, puede operar en el territorio libre y soberano de nuestros vecinos del norte? ¿Y a la Royal Dutch Shell, multinacional con inversores británicos y holandeses, por qué se le ha permitido meterse al sector energético de USA, perforar pozos en la nación forjada ejemplarmente por los Founding Fathers, y hacer negocios?

De verdad que no lo entiendo. Mientras tanto, aquí… ¡nuestro petróleo no se vende!