Interludio

Michoacán: la prueba mayor para el Gobierno

En Michoacán, y en ningún otro lado, es donde el Gobierno de este país está verdaderamente a prueba. Además, como han echado toda la carne al asador —los recursos, antes que nada, pero también la propaganda y el compromiso declarado ante los ciudadanos— no les queda otro camino, al comisionado Castillo y los suyos, que dar resultados.

Pero vaya berenjenal en el que se han metido siendo que el anterior Presidente de la República, ni más ni menos que oriundo de ese territorio, no solamente no pudo limpiar la casa sino que la entidad entera se le tornó en un pavoroso engendro. Hoy, los agoreros de la izquierda rencorosa se frotan las manos anunciándonos que Michoacán está a punto de convertirse en una suerte de Somalia local: ¿Ven cómo han dejado que se pudran las cosas? ¿Ven qué ineptos y qué corruptos son? Se les olvida, en el camino, que el PRD ha encabezado diez largos años el supremo Gobierno de Michoacán y que, ahora mismo, los estados más disfuncionales de nuestra República no están en manos del PRI ni del PAN sino, precisamente, del partido del sol azteca.

Pero, en fin, las cosas son tremendamente complicadas en una entidad donde no sabemos quién es quién y donde las más nefastas prácticas del corporativismo son ya parte consustancial de la cultura imperante. Michoacán, como Oaxaca y Guerrero, es tierra de maestros rijosos, de estudiantes tan incumplidos como beligerantes y de colectivos con vocación rentista que promueven agitaciones de manera constante. Por ahí debiera ir también la cosa en el tema de poner orden pero ya sabemos que el terreno que ganan los agitadores es perdido automáticamente por el resto de los ciudadanos porque, en este país, cualquier posible intento de encuadrar (y de responsabilizar) a los grupos corporativos se topa siempre con la comodona tibieza de las autoridades.

El problema es que la bestia ya está ahí y que parece indomable. Luego entonces, no son tiempos de indulgencias sino de firmeza. La prueba debe ser superada. Al tiempo…