Interludio

México: cada vez mejor

Es evidente que los propósitos de año nuevo no se cumplen. La fuerza de voluntad que necesitan se va debilitando con el paso de los días y, al final, el intento de comenzar una suerte de nueva vida al añadirse una unidad a las cifras del calendario se queda, como siempre, en una mera buena intención. Pero, miren ustedes, resulta que la gente sí cambia y que mucha de ella se vuelve mejor con el tiempo: más tolerante, más responsable, más confiable, etcétera. Tal vez es una impresión irremediablemente subjetiva y arbitraria pero me parece a mí que la gran mayoría de las personas que conozco están mejor ahora que hace unos años. Son muy pocos los individuos que se dejan llevar en una progresiva espiral de autodestrucción.

Lo mismo ocurre a nivel macro: los países también mejoran. México, para mayores señas, es hoy una nación mucho más democrática, justa y abierta que hace algunas décadas. Antes, nos gobernaba un régimen de partido único, autoritario y demagógico. Hoy, no podemos decir lo mismo de un sistema político en el que se celebran elecciones libres, donde hay una prensa que es desaforadamente crítica con el poder y en el que existen ciudadanos, cada vez más fuertes, que se organizan para hacer escuchar su voz.

Excepto en el escalofriante apartado de la seguridad, estamos mejor: tenemos más bienestar, vivimos más tiempo, contamos con servicios más eficientes, podemos expresar abiertamente nuestras opiniones y comprar artículos que antes nos resultaban prohibitivos. Naturalmente, no todos los mexicanos disfrutan tan alegremente de estas condiciones. Pero sí un número de ellos cada vez mayor.

Y así, poco a poco, seguiremos cambiando. Es decir, seguiremos mejorando. Creo, con el perdón de ustedes, que ésta no es una reflexión enteramente desechable para comenzar este 2014.