Interludio

¡Malditos sean los bárbaros islamistas!

La última vez que estuve en el Viejo Continente me traje varios ejemplares de la revista Charlie Hebdo. Me han encantado, desde siempre, las publicaciones satíricas. Aquí mismo, disfrutaría mucho más ‘El Chamuco’ si no fuera tan panfletario aunque se agradece, de todas maneras, su jubilosa irreverencia. En Francia, existía anteriormente otro semanario, Hara-Kiri, del cual recuerdo todavía una portada: en plena crisis petrolera, aparecía la mujer del presidente Giscardd’Estaing, desnuda y sentada en las piernas de un jeque, bajo el titular: “Giscard vende a su mujer por petróleo”; pero el árabe, nada complacido, comentaba: “Está muy flaca, no hay descuento”. Eso es libertad de expresión y no cosas.

Para algunas personas las ofensas son casi un delito. No reflexionan siquiera sobre el hecho de que darse por ofendido es algo totalmente opcional. Es decir, puedes sentirte agraviado o puedes decidir que no te importa. Pero, hay algo más. Ninguna publicación —un diario o una revista cualquiera— es de lectura obligatoria. Si no te gusta el contenido, no la compras y sanseacabó. No te la llevas a tu casa donde, ahí sí, prevalecen tus reglas, tus aficiones personales y tus creencias. Tu hogar no solamente es un espacio privado: es, sobre todo, el ámbito donde se afirma tu soberanía individual. Luego entonces, lo que aparezca en un periódico –una ilustración o una caricatura— no debiera importarte demasiado excepto si promueve acciones peligrosas para un tercero. Burlarse de una religión no entra dentro de esta categoría de posibles infracciones porque, encima, la fe religiosa tampoco es obligatoria. Por eso mismo hay escuelas laicas y por eso las leyes de las Constituciones de los Estados modernos no se sustentan en las creencias de una religión particular sino en principios éticos y valores de vigencia universal.

Matar cobardemente a unos periodistas por haber publicado viñetas mordaces es un acto tan bárbaro que creo, con toda seguridad, que ayer ha sido uno de los días más negros de este siglo.