Interludio

Grupos de autodefensa: desármenlos para que luego los maten

Pecar primeramente de omisión —o sea, dejar desprotegidos a los ciudadanos de la Tierra Caliente en Michoacán— y, luego, cuando esa gente se organiza para defenderse por cuenta propia (como en tiempos de las cavernas, cuando no había Estado ni instituciones), comenzar a actuar con una súbita determinación para despojarla, precisamente, de los medios (las armas, o sea) de los que se sirve para que ya no la extorsionen, la maten y la secuestren, eso ¿está bien? Porque, ¿quién va a garantizarles, a esos miembros de los grupos de autodefensa, cuando se encuentren desarmados y sin posibilidad alguna de escudarse, que las autoridades, ahora sí, van a hacer su trabajo, siendo que fueron esas mismas autoridades, en un primer momento, las que dejaron que la situación se corrompiera a tal grado que, miren ustedes, México aparece ahora, a los ojos del mundo, como un país sin orden y sin ley? ¿Y, de verdad tendrán la capacidad, la Policía Federal y el Ejército, no solamente de vigilar a los Caballeros Templarios, sino de neutralizarlos para que no se aparezcan, de pronto, y asesinen a todos aquellos ciudadanos que tuvieron la osadía de desafiarlos abiertamente? ¿No es aterradora la mera posibilidad de que tenga lugar una sangrienta venganza, perpetrada contra mexicanos inermes a los que el Estado seguirá dejando en el más escandaloso desamparo y a los que, sin ofrecer verdaderas seguridades, colocará deliberadamente en una situación de vulnerabilidad al desarmarlos por la fuerza? ¿No ha sido, el fenómeno de los grupos de autodefensa, la prueba más palmaria de que las autoridades no cumplen? Y, justamente por ello, ¿no es entendible que el pueblo no le tenga ya confianza alguna a sus gobernantes y que, en una acción que resulta admirable —por no decir conmovedora—, se haya organizado de manera espontánea para emprender una lucha por su seguridad? ¿Y, finalmente, no es la seguridad de los ciudadanos la primerísima obligación del Estado y su mismísima razón de ser? ¿Entonces?