Interludio

Bajos salarios y altos enojos

Ya se habrán ustedes enterado de que el mercado mexicano es un auténtico “paraíso” para las corporaciones bancarias multinacionales. Y es que tienen aquí, más allá de los riesgos que afrontan al operar en un sistema legal que no garantiza el cobro de las deudas impagadas, un colosal margen de ganancias debido, justamente, a esa presunta inseguridad jurídica. Con ese pretexto, te recetan unas tasas de interés leoninas que, en muchos casos, alcanzan un interés anual de 60 puntos porcentuales, o aún más. Pero, los banqueros no son los únicos que se benefician del modo de hacer negocios en México. Por lo general, los márgenes de ganancias son altísimos en todos los sectores de nuestra economía, a diferencia de esos países desarrollados, con sistemas ya maduros, donde ganarte un dólar o un euro es muy trabajoso.

Nuestros empresarios se quejan todo el tiempo, naturalmente. Denuncian las embrollosas trabas que les pone nuestra kafkiana (aparte de corrompida) burocracia; tienen que pagar onerosas cuotas al Seguro Social y doña Hacienda –que no quiere, o no sabe, cobrar impuestos masivamente sino que se ceba en los contribuyentes que no han tenido otro remedio que registrarse ante el temible SAT— los tiene constantemente en la mira.

Pero, con todo, sus dividendos son exorbitantes a pesar de lo adverso de un ambiente donde para abrir un negocio tienes que untar la mano de intermediarios de todo pelaje y en el cual, extrañamente, aparecen a cada rato sellos de clausura en comercios que, uno supondría, hubieran debido estar en regla desde un principio (esto es totalmente incomprensible y es como si a un nuevo aeropuerto le retiraran los permisos de operación la víspera de que vaya a aterrizar su primer vuelo).

Lo que más llama la atención, sin embargo, es lo exiguos e irrisorios que son los salarios. Y esto, mientras los trabajadores reciben una constante incitación al consumo de objetos que les resultan totalmente impagables. Y luego nos preguntamos de dónde surge el enojo de la gente.