Interludio

Apple: el precio de crear expectativas


Los entusiastas e incondicionales seguidores de la marca de la manzana, entre los que me cuento, no somos necesariamente una tribu de snobs ni tampoco gente de limitadas capacidades a la que se pueda contentar meramente con artilugios fáciles de utilizar. Una de las observaciones que nos hacen los usuarios de otros sistemas operativos —y del hardware asociado— es, justamente, que carecemos de habilidades para resolver los fastidiosos embrollos que aparecen cuando trabajas, digamos, con Windows, como si el hecho de perder el tiempo descargando controladores o intentando resolver atorones en el panel de control fuera una virtud.

Pues no: la simple realidad de que las cosas funcionen a la primera es lo mínimo esperable de una tecnología que, en principio, debiera estar al servicio de los seres humanos y no al revés. Digo, conectarte a una red wi-fi o tener un medidor de la carga de la batería en la pantalla de inicio no debieran de ser tareas complicadas y, sin embargo, lo que parece evidente no lo resulta tanto cuando operas con los equipos que no llevan la impronta —cada vez más remota, eso sí— de Steve Jobs: para mayores señas, ahí tienen ustedes mi experiencia directa con una tableta Surface 2 y un Windows Phone (un Nokia Lumia 920) que, teniendo ambos un sistema operativo producido por la misma corporación, ¡no son compatibles! Es decir, si quieres usar tu móvil, con el software de Microsoft, para conectar una Tablet de la Microsoft a la Internet, no lo puedes hacer. Así las gastan, los ingenieros de Redmond. Es como si una iPad y un iPhone no se pudieran enlazar. Eso jamás lo verás y es por esta razón, entre varias decenas de otras, que muchos consumidores utilizamos los productos diseñados en Cupertino.

Ahora bien, a pesar de su incuestionable superioridad, Apple enfrenta ahora las consecuencias de haber creado expectativas desmesuradas porque el lanzamiento de un producto verdaderamente revolucionario no puede ocurrir cada año. Digamos que es el precio del éxito.