Interludio

¡Alemania nos va a heredar empleos!

En Alemania, aunque sea algo de no creerse, no hay salario mínimo. O sea, que a un trabajador le puedes ofrecer menos de cuatro euros de paga al día, lo mismo que el mínimo de aquí, y sanseacabó. Lo toma o lo deja. Falta que acepte, desde luego. Y lo que ocurre, justamente, es que nadie consiente laborar por esa cantidad (como diría uno de nuestros clásicos, ese mismo que inventó las “lavadoras de dos patas”, ni los negros —a falta de mexicanos, porque no hay casi gente nuestra afincada en tierras teutonas— desempeñarían labor alguna con tan precarios emolumentos).

Los sueldos los fija el mercado laboral, de manera tan automática como invisible. Y la República Federal Alemana, de tal manera, se ha vuelto una colosal potencia exportadora a pesar de sus salarios, mucho más elevados que los de sus competidores; es un asunto de eficiencia, productividad, tecnología y sensatez presupuestal.

Pues bien, doña Angela Merkel, cuyo partido contó con los votos necesarios para formar un nuevo Gobierno tras las recientes elecciones, pretende establecer una gran coalición con sus adversarios políticos del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD). Y, por lo pronto, uno de los precios a pagar, exigido por sus futuros socios, es la introducción de un salario mínimo interprofesional en Alemania. La idea no parece mala porque, luego de la famosa crisis desatada por los financieros en 2008, muchos patrones abusan de sus empleados. Pero, no gusta a los empresarios que, desde ya, avisan de la “deslocalización” de sus fábricas y la consiguiente pérdida de casi dos millones de empleos. O sea, que Audi, BMW y Mercedes, por lo pronto, se van a venir aquí a poner sus plantas armadoras. Es una buena noticia, para nosotros.

Ahora bien, el asunto es muy interesante en sí. Porque, ¿qué tanto debe ganar un trabajador? O, dicho en otras palabras ¿qué tan poco debe recibir para que los sacrosantos patrones estén contentos y no lancen profecías apocalípticas? Bueno, vengan aquí, de todas maneras.
Willkommen!