Interludio

¿Adónde irán los miles de policías reprobados?

Los inquietos ciudadanos de este país nos enteramos de algunas noticias —por ejemplo, de que a miles de agentes de las fuerzas policiacas más inoperantes (o sea, las municipales y algunas de las estatales) les hicieron exámenes para comprobar sus aptitudes y, vaya cosa, que los reprobaron (lo cual no sería demasiado alarmante porque estamos hablando meramente de sus desempeños profesionales) y, luego (esto sí que es desaforadamente espeluznante, aterrador y pavoroso), que fueron sometidos a pruebas “de confianza” en las cuales, de la misma manera, fueron rechazados y que, una vez examinados y desautorizados y posteriormente cesados, volverán a la vida civil a vivir entre nosotros como cualquier hijo de vecino pero con mañas (y compromisos) y vicios adquiridos que, con perdón, a la gran mayoría de los estadounimexicanos nos parecen incurables e irreversibles—, nos enteramos de algunas informaciones, repito, y se nos ponen los pelos de punta y nos preguntamos qué va a ocurrir en este país en un futuro tan inmediato como fatal.

Justamente, la noticia que acabo de consignar en la farragosa parrafada recién recetada a los amables (y pacientes) lectores me parece, como decía, terrorífica. Hablemos de Tamaulipas, que es la entidad de Estados Unidos (Mexicanos) donde más se ha desmadrado la vida pública y donde las organizaciones criminales tienen tan acojonados a los pobladores: según parece, en ese rincón de la patria, la mitad de las fuerzas policiacas trabaja en escandalosa complicidad con los canallas que extorsionan, que matan, que torturan y que secuestran. Es decir, que miles de individuos que visten de uniforme y que representan a la autoridad del Estado son, meramente, criminales. Hay que cesarlos, desde luego, y eso es lo que está haciendo nuestro Gobierno federal (que parece ser la única fuerza que funciona en México) pero, a ver, ¿qué va a ocurrir con toda esa gente? No quiero ni pensarlo.