Política Irremediable

¿No le vamos a decir nada a Maduro?

La diplomacia es el arte de nunca soltarle lo que se piensa al de enfrente excepto cuando la verdad pura y dura sirva para lograr un beneficio concreto. En este sentido, representa una de las más acabadas expresiones del proceso civilizatorio porque las desavenencias y desencuentros no se tramitan ya a garrotazos. En México, en los acartonados tiempos del antiguo régimen, se habló muy poca sustancia pero se propagaron carretadas de retórica oficialista y pomposas demagogias. Las evasivas se volvieron un oficio consumado que dominaban astutamente nuestros antiguos prohombres. Hubo, es verdad, manifestaciones de espontáneo folclorismo reflejadas en las frases de algunos clásicos —“un político pobre es un pobre político” o “el que se mueve no sale en la foto”— que testimoniaban de cierta frescura; sin embargo, el discurso público estaba siempre constreñido por la absoluta preponderancia, en todos los sentidos, de un jefe máximo que monopolizaba los reflectores.

Las cosas han cambiado, naturalmente. Uno de los factores que contribuyeron al triunfo de Fox fue muy seguramente su desenfadado lenguaje de “tepocatas y víboras prietas” y, luego, Obrador pareció tomar el relevo con algunos exabruptos que no terminaron de gustar al respetable. Pero, en lo general, somos un país bastante serio y circunspecto en el tema de las locuciones públicas, sobre todo ahora que se han instaurado de nuevo algunos usos y costumbres del antiguo PRI. Ahora bien, hay momentos en los que habría que hablar bien alto y bien claro para puntualizar debidamente el mensaje y aquí es donde sería necesaria una suerte de modernización de las formas, por no hablar de que México, si es que aspira a ser un actor importante en la escena de nuestro subcontinente, debe reconocer sus responsabilidades. Dicho en otras palabras, no hay ya razón para, sin ofender como sí suelen acostumbrar los déspotas regionales, no decirle al señor Maduro que se abstenga de seguir encarcelando opositores y restringiendo libertades. Es un asunto de simple solidaridad con el pueblo de Venezuela. Y, de algo habrá también de servir. Pues eso.

 

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