Política Irremediable

Los sicarios se quejan de torturas

¿Qué hay que hacer cuando un detenido —digamos, un sujeto al que, para guardar las formas, habría que calificar obligadamente de “presunto” sicario pero a quien un comando de militares capturó en plena acción, disparando un arma de uso exclusivo del Ejército y cubriendo la retirada de sus jefes mafiosos— alega y aduce y denuncia que fue torturado y
que sus posibles confesiones fueron obtenidas, justamente, gracias a los martirios a que fue sometido luego de su detención y que, fuera de eso, es inocente, buen vecino y hasta cumplido pagador de impuestos?

Vivimos en el peor de los mundos: nuestro aparato de justicia no tiene casi credibilidad o, por lo menos, no opera de manera expedita y eficaz para amparar a los ciudadanos; miles de mexicanos se encuentran en la cárcel, en una especie de perverso limbo jurídico, sin que juez alguno les haya dictado sentencia; y muchos otros, criminales endurecidos o individuos poderosos apadrinados por habilísimos abogados, eluden penas y castigos aprovechando, precisamente, las fisuras de un sistema donde siempre se podrán alegar defectos de forma o fallas en los procedimientos, por no hablar de investigaciones deficientes, de
jueces agobiados de trabajo —o declaradamente corruptos— y de fiscalías incapaces siquiera de compilar pruebas o de sustentar las averiguaciones de manera fehaciente. Y, al mismo tiempo, los criminales y los delincuentes, sabiendo de todas estas carencias y encontrando un eco en quienes —de manera interesada o de buena fe, según el caso— descalifican de un plumazo cualquier acción judicial e invocan constantes violaciones a los derechos humanos, sacan provecho del descrédito y, a las primeras de cambio, levantan la voz para denunciar que fueron torturados. Sus reclamaciones, desde luego, deben de ser escuchadas porque la tortura es una abominación. Pero, entonces, ¿no hay ya manera de sustentar un caso y de condenar a sospechosos como los policías y esbirros de Iguala  (16 de ellos dicen que sufrieron torturas) porque, en este país, los detenidos siempre sufren martirios y tormentos? Ustedes dirán…

 

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