Política Irremediable

Este periódico da asco

Edgardo Buscaglia, entrevistado ayer en el informativo de Javier Solórzano, soltó que la prensa mexicana —salvo algunos medios que, en principio, se salvarían de la podredumbre y que creo adivinar cuáles son (y, desde luego, entre los cuales no figura este periódico)— le “da asco”. O sea, que le repugna al señor esa prensa donde se publican, un día sí y el otro también, las opiniones de feroces opositores al Gobierno, las denuncias de los periodistas de investigación (hemos tenido casos que han repercutido directamente en la estructura gubernamental; para muestra un botón: en 2000, el periodista José Vales desveló, en el diario Reforma, que el director del Registro Nacional de Vehículos era un antiguo represor de la dictadura argentina, Ricardo Cavallo, lo cual llevó a que el personaje fuera detenido, en Cancún, y posteriormente extraditado a España), los datos de especialistas que contradicen los números alegres de los funcionarios públicos y, en fin, toda clase de reportajes y denuncias contra los miembros de cualesquiera de los tres Poderes, incluyendo al mismísimo presidente de la República.

Ningún medio, por más asqueroso que le pueda parecer al doctor Buscaglia, silenció el tema de la llamada casa blanca. Más bien al contrario: nuestra prensa es tan estridente y vociferante que pareciera que vivimos, justamente, en ese “México que se está cayendo a pedazos” que tanto se solazan en evidenciar unos denunciantes que tienen las puertas bien abiertas en todos los medios y que no sólo campean a sus anchas en las páginas editoriales de la práctica mayoría de los diarios sino que proliferan en la redes sociales.

Es muy importante, creo yo, reivindicar el derecho, cada vez más restringido, por lo visto, a decir las cosas como son —y, sobre todo, a defender la necesidad de advertir matices y reconocer avances— cuando los de enfrente vomitan apreciaciones lapidarias y reduccionistas, aparte de injustas. Y, en este sentido, no debemos sentir culpa alguna de fijar nuestra postura: tenemos, en México, una prensa libre, beligerante y crítica. Así de simple y así de claro.

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