Política Irremediable

Presidente Peña, ¡acérquese a los chinos!

Ningún adivino, escudriñando detenidamente su bola de cristal, hubiera podido predecir los extrañísimos acaecimientos de estos días: lo gobernantes chinos promueven fervorosamente el libre comercio mientras que los Estados Unidos avisan de que van a cerrar sus fronteras, de que impondrán altísimos aranceles a los productos de importación y de que todo lo que se pueda posiblemente manufacturar —desde pantallas planas hasta computadoras, pasando por autos eléctricos y teléfonos inteligentes— habrá de ser ensamblado dentro de su territorio por trabajadores incuestionablemente autóctonos, estadunidenses de cepa pura, de tercera generación (por lo menos) y, de preferencia, anglosajones.

En algún momento pensé que The Donald habría de dejarse llevar por su innato pragmatismo y que, pasadas las elecciones, se olvidaría de sus baladronadas, fanfarronerías, desplantes y bravatas. Pero, creo que eso no está ocurriendo: el tipo tiene ideas, lo cual es muy preocupante. Y, miren ustedes, a pesar de que ya ganó y de que podría relajarse un poco y dedicarse de lleno a cuestiones más trascendentes, sigue teniendo la piel tan delgada que no ha podido siquiera digerir que Alec Baldwin lo siga caracterizando en la emisión televisiva Saturday Night Live de la cadena NBC: por ahí de las 5 de la mañana (porque el hombre no duerme y este es otro rasgo, junto con que tampoco bebe alcohol, muy inquietante) garrapateó un tuit, gimoteando que el show “estaba muy sesgado y que no era nada divertido”. O sea, un auténtico tema de Estado…

Pero, entonces, lo que Trump haya podido decir, en su momento, acerca de construir un “muro maravilloso” en la frontera con México o de que va a expulsar a millones de inmigrantes irregulares hay que tomárselo muy en serio, así como sus amenazas de cancelar pura y simplemente el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. El hecho de que existan contrapesos en el sistema democrático de nuestro vecino país no significa que sus iniciativas vayan a dejar de ser totalmente nefastas y destructivas para nosotros, sobre todo que tiene un Congreso que lo va a apoyar.

Muy bien, ¿qué vamos a hacer, cómo nos defenderemos de la amenaza? Pues, ahí está China, señoras y señores. El presidente Peña, con perdón, ya tendría que haber viajado a Pekín.

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