Política Irremediable

Si confías en mí, pues, vota por mí

Así lo entiendo yo, aunque lo que Obrador dice, textualmente, en uno de los anuncios propagandísticos que trasmite su partido en la radio, es: “Si confías en mí, vota por Morena”.

El señor es ya todo un protagonista en esta campaña. Pero, curiosamente, no participa como candidato en las elecciones del 7 de junio: no contiende para ser diputado local ni federal, no es aspirante a una alcaldía, no compite para ser gobernador. Y tampoco pide que votes específicamente por fulano, por mengana o por zutano, cualesquiera de los diferentes aspirantes del partido que lidera. No, él es quien habla a nombre de todos y quien se pone en primera línea invocando una relación directa entre el votante y su persona, un vínculo al que le supone, además, una condición, la de la confianza que, cultivada y labrada con antelación, debería de bastar para que el ciudadano, incitado meramente por el sentimiento de seguridad que le despierta ya el personaje, termine por votar, pues sí, por el fulano, la mengana o el perengano que se presentan en su demarcación y que, en su momento, ya sabrá él, si es que se afana un poco, quiénes son.

No escuchamos a Gustavo Madero todo el tiempo en la propaganda del PAN, y miren que el señor tiene sus ambiciones; tampoco se aparece César Camacho para soltar —digamos, en plan regional— que “a aquellos mexiquenses que saben que yo sí cumplo, les pido que voten por el PRI”, o, ya con miras más universales, invitar a los mexicanos del resto del país que puedan creer en su persona a que voten, no por tal o cual candidato, sino, genéricamente, por el Partido Revolucionario Institucional; no recuerdo tampoco proclama alguna de Carlos Navarrete y, en fin, no hay nadie, en ningún otro partido, que tenga ni lejanamente parecida proyección nacional porque, hay que decirlo, la voz de Obrador, sus acusaciones teñidas del consustancial victimismo de siempre (“nos pusieron hasta el final de la boleta, con letra chiquita”), sus llamamientos y sus mensajes se escuchan lo mismo en Perote que en Aguascalientes, en Taxco que en Altamira.

Me huele a campaña presidencial anticipada, oigan…

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