Política Irremediable

Es que, aparte, no hemos tenido suerte

El real brasileño ha perdido 30 por cien de su valor frente al dólar en lo que va de 2015; la caída de la moneda colombiana es de 35 puntos porcentuales; la devaluación del peso argentino no es tan elevada este año —7 puntos— pero suma 33 por cien desde 2014; el mismísimo euro, una de las monedas refugio de este planeta, ha bajado más de 20 unidades en relación a la divisa de Estados Unidos; y, bueno, los chinos han decidido devaluar deliberadamente el yuan para que sus exportaciones sean más competitivas aunque las consecuencias de la medida son tan imprevisibles como posiblemente perniciosas. Los mercados de divisas, en todo caso, viven momentos de extrema volatilidad.

Ah, pero culpemos a Enrique Peña de que un dólar cueste ahora 16,60 pesos en lugar de los 13,50 de hace algunos meses. Justamente, ¿habrá manera de que no responsabilicemos directamente al presidente de la República de todo cuanto acontece, ocurre, acaece, sobreviene y pasa en este país? La pregunta, más allá de que el mero hecho de formularla me garantice una avalancha de correos insultantes, es muy pertinente porque revela en todo su calibre la percepción que tenemos los mexicanos de una figura presidencial a la que le seguimos atribuyendo, para bien y para mal, poderes omnímodos y capacidades casi mágicas. No nos hemos dado cuenta de que las facultades del jefe del Estado mexicano se encuentran severamente acotadas en un sistema que, al no contar ya el Ejecutivo con la mayoría parlamentaria de los viejos tiempos —ese "carro completo" que lograba el PRI en las elecciones—, dificulta enormemente la gobernabilidad de la nación. Y, miren ustedes, cuando sí logran ponerse de acuerdo los partidos políticos, como ocurrió con el Pacto por México, resulta que se escuchan voces que hablan de "traición" y de "entreguismo" como si el hecho de dialogar, primeramente, entre adversarios —y, luego, de entenderse— no fuera, en sí, algo muy encomiable, aparte de necesario para los intereses superiores de la nación.

Desafortunadamente, todavía no comienzan a palparse de manera directa los beneficios derivados del mentado Pacto. Luego entonces, el presidente de la República sigue siendo el gran causante de todos los males. Qué caray...

revueltas@mac.com