Política Irremediable

Total desagradecimiento a nuestros protectores

Los policías caídos en el combate a las mafias criminales que azotan este país, ¿no tienen derechos, no pueden exigir compensaciones y desagravios? Y, los militares que luchan, día a día, contra los canallas que nos secuestran, que nos extorsionan, que nos amenazan y que nos persiguen, ¿no merecen reconocimiento alguno, ni el más mínimo agradecimiento de sus primerísimos beneficiarios, a saber, esos ciudadanos que gozamos directamente de la protección ofrecida por las fuerzas de seguridad del Estado mexicano?

Vivimos en un mundo al revés, señoras y señores, en el cual se consagran los derechos de los malnacidos y se condenan aviesamente las actuaciones del Ejército y de los diferentes cuerpos que desempeñan la tarea de proporcionar protección a los ciudadanos de este país.

Miré, en algún sitio de la Internet, las imágenes de unos bárbaros de la CNTE que mataron a golpes a un policía en las calles de Acapulco. Pues bien, debidamente repuestos, nosotros,  de tan espeluznante representación, hagámonos la siguiente pregunta: ¿ese hombre, un ser humano como cualquier otro, no debiera haber recibido homenajes y consideraciones, ya no digamos de sus pares, sino de una ciudadanía dispuesta a otorgar gratitud y una básica correspondencia? Pues, no, ese sujeto murió en un total anonimato, completamente ignorado por las organizaciones de derechos humanos y despreciado, en su condición de agente del “aparato represor” y representante de un “sistema”, por unos opositores tan indiferentes como injustos.

Hay gente, en este país, que se juega el pellejo todos los días para asegurarnos el mínimo de protección que necesitamos para desempeñar nuestras tareas cotidianas. Pero, los activistas de la izquierda cavernaria han decidido señalarlos como los primerísimos responsables de  una presunta estrategia “represiva” que hubiera causado decenas de miles de muertos. Pareciera, entonces, que el Ejército y la Policía Federal son los responsables de todo el problema de seguridad que padecemos en México. De las mafias criminales, por favor, ni hablemos…

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