Política Irremediable

México es más que eso…

Siempre ha habido un rechazo de los estadounidenses a los mexicanos que se han afincado en su país. La retórica racista de The Donald no nace de la nada y encuentra muchos ecos en una población que discrimina, que desprecia y que desdeña a unos inmigrantes que, por si fuera poco, pertenecen a las clases sociales más desfavorecidas de México (por algo se van de aquí, por algo se buscan un mejor futuro allende nuestras fronteras y por algo están dispuestos a desempeñar faenas que, como tuvo a bien decir un ex presidente, "ni los negros quieren hacer").

A ese repudio respondemos con nuestro proverbial resentimiento y una antipatía que no termina de ser totalmente translúcida porque está, a su vez, teñida de envidia y encubierta admiración. Y, más allá de los posibles sentimientos negativos, prácticamente nunca dejamos aflorar, en el trato que dispensamos a los vecinos del norte, destemplanzas ni brusquedades. Por el contrario, somos hospitalarios, atentos y corteses. De hecho, un millón de estadounidenses viven en México, según algunas estimaciones, y en ningún otro país del mundo se han establecido tantos ciudadanos de los Estados Unidos (no creo que esa gente simpatice demasiado con el candidato que propone levantar un muro, deportar a millones de compatriotas nuestros, comenzar una guerra comercial y castigar a las corporaciones norteamericanas que han invertido en este país).

Ahora bien, cuando se acrecientan los espejismos de la deportación, los mexicanos imaginamos, a manera de transitorio consuelo, el escenario de que un país rico y poderoso se queda, de pronto, sin mano de obra barata: ya no hay quien realice los trabajos más ingratos: desaparecen los jardineros, los pinches de cocina, los recolectores de naranjas y las niñeras pagadas por debajo de la mesa. Pero, esto es solamente una parte de la ecuación: lo verdaderamente importante es que México es el tercer socio comercial de la economía más grande del mundo: en 2015, ellos nos exportaron 236 mil millones de dólares (nosotros les vendimos 294 mil) y, a día de hoy, los intercambios alcanzan la colosal cifra de un millón de dólares por minuto. ¿Trump pretende acabar con esto? No tiene idea de nada, el pobre tipo...


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