Apuntes Decembrinos

¿Deseos? No, simples asignaturas pendientes para 2016

Podemos soñar, hoy. Imaginemos, pues, un país menos violento y más justo en 2016. La lista, sin embargo, no se termina ahí. El catálogo de asignaturas pendientes es punto menos que infinito en México: necesitamos crecer más, reducir la pobreza, acrecentar la igualdad, educar bien a nuestros niños, competir en el mundo, atender a los ciudadanos desprotegidos, limpiar los lagos y ríos emponzoñados por la contaminación, construir miles de kilómetros de carreteras, acabar con los usos y costumbres del corporativismo, detener (humanamente) el flujo de inmigrantes que cruzan la frontera sur, resolver (de una buena vez) el tema de los 43 (41) estudiantes (no desaparecidos, sino masacrados por los sicarios de la organización criminal Guerreros Unidos) de Ayotzinapa, corregir la crónica incapacidad del Estado mexicano para recaudar impuestos, reconstruir miles de escuelas que se encuentran en condiciones deplorables e indignas, instaurar sistemas de verdadero transporte público para atender a los habitantes de las ciudades (resulta, miren ustedes, que en el país de la retórica estatista y los subsidios obligatorios hemos privatizado alegremente un servicio que, en la gran mayoría de las naciones desarrolladas, está subvencionado por los gobiernos municipales), sanear las calamitosas finanzas de Pemex y CFE (la compañía eléctrica paraestatal acumuló, en los primeros nueve meses de 2015, pérdidas por más de 68 mil millones de pesos; en cuanto a la petrolera de "todos los mexicanos", tuvo un quebranto de 352 mil millones en el mismo período y su pasivo total es de más de tres millones de millones —3 billones, o sea— de pesos; ustedes dirán si podemos seguir así), combatir la amenazadora epidemia de obesidad de la población (a mediano plazo, la factura será impagable para la seguridad social), reducir los índices de homicidios (en México, son asesinadas 22 de cada 100 mil personas cada año; en Francia, mientras tanto, son solamente dos), arreglar el asunto de los cárteles de la droga (siguen ahí, a pesar de los más de 90 mil muertos de la "guerra" declarada en su momento por Felipe Calderón), terminar con la espeluznante oleada de robos en todos los puntos del territorio nacional, sanear el aparato de justicia... Etcétera, etcétera, etcétera.

Feliz año nuevo, amables lectores.


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