El universo femenino universitario

A las mujeres universitarias democráticas en lucha

La reivindicación legítima de los derechos humanos de la mujer es signo de los tiempos contemporáneos para cambiar un "mundo caótico y podrido". La condición de la mujer es más vulnerable y frágil a causa del mundo capitalista, cuya conflictualidad y degradación social creciente también tiene como origen el capitalismo patriarcal –el patriarcado burgués, y sus formas de poder– un machismo agresivo, violento, opresor y humillante sobre la mujer, especialmente sobre la mujer trabajadora. El capital, a partir de las relaciones entre el capital y el trabajo asalariado cosifica las relaciones sociales; entonces, las relaciones sociales entre los hombres mismos, incluyendo las relaciones el hombre y la mujer, tienden a cosificarse: deshumanización de las relaciones sociales. El fetichismo de la mercancía trastoca las relaciones sociales como si fuesen relaciones entre cosas; una "forma fantasmagórica entre objetos materiales [que] no es más que una relación social concreta establecida entre los mismos hombres" [Marx]. No es que las personas se conviertan en objetos, sino que tales relaciones consideran o tratan como cosas a las personas mismas. Por ejemplo, la ideología dominante tiende a considerar a la mujer como objeto sexual y mercantil, y todo lo que deriva culturalmente de ello. Entonces, el capitalismo salvaje neoliberal se ensaña terriblemente contra la mujer: violencia social, intrafamiliar, feminicidios, trata de blancas, acoso sexual –laboral o no–, discriminación, explotación con salarios miserables, etcétera. La barbarie social se ejemplifica muy bien en la condición ominosa de la mujer. Cada vez más voluminoso es el libro borgiano de Historia universal de la infamia; pues un capítulo dedicado a este funesto tema sería muy extenso.

Las universidades no escapan a la conflictualidad y las contradicciones sociales; tampoco a la situación de la mujer afectada por la ausencia de sus derechos humanos, laborales y académicos. La mayoría o todas las investigaciones sobre este tema llegan a una conclusión semejante. Por ejemplo, el estudio de varias autoras: Intrusas en la universidad [UNAM, 2013] afirma que "Existen todavía condiciones de desventaja para muchas mujeres, desde el momento de su ingreso como estudiantes hasta los más altos de la carrera académica; pero también en su situación laboral como empleadas que reciben un salario [precario] por el desempeño de un conjunto de labores. Los problemas son diversos, y las características específicas de las personas que se enfrentan a ellos configuran un universo de enorme heterogeneidad social, cultural, económica e incluso política. Por lo tanto, las propuestas de solución deben enfrentarse a una diversidad que no se deja reducir a categorías simples".

Es imposible desconocer que un sector significativo de la mujer universitaria –trabajadoras académicas, administrativas y de servicios, y estudiantes– se enfrenta a muchas adversidades de naturaleza diversa; desde obstáculos discriminatorios en el reconocimiento meritocrático hasta salarios muy desiguales, pasando por el nefasto hostigamiento sexual de funcionarios, maestros o estudiantes. Presuntamente existen expedientes congelados por el Consejo General de la Universidad de Guadalajara protegiendo a maestros acusados de acoso o abuso sexual. En reportaje publicado por NTR Guadalajara, la investigadora Guadalupe Ramos denunció que en esta universidad hay profesores acosadores "perfectamente identificados" que sin embargo siguen laborando ya que la misma estructura universitaria los protege. "El citado reportaje, firmado por Priscila Hernández, señala que hay casos documentados de acoso en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), como el de una estudiante que sufrió este delito por parte de un profesor que sigue impune. Al agresor se le considera cercano al rector y al gabinete de Aristóteles Sandoval, gobernador de Jalisco. Por lo anterior, a la alumna agredida le dio miedo denunciar. La UdeG no es la única casa de estudios en el país con problemas de acoso sexual. De hecho, es un mal generalizado al cual muy pocas escuelas han puesto atención".

En la mayoría de las universidades públicas, como en la UdeG, no existe ningún protocolo para atender las denuncias de las alumnas que sufren acoso y violencia.

En la UdeG algunos profesores hemos venido reivindicando desde hace muchos años la necesidad urgente de un ombudsman universitario que contribuya claramente a resolver este problema, entre muchos. Una verdadera vigilancia y defensoría de los derechos humanos e intereses de la comunidad universitaria requieren de un órgano institucional de tal naturaleza. Es imperativo crear esta figura independiente para proteger los derechos humanos universitarios para avanzar hacia una cultura política democrática que, entre otras cosas, ayude a generar una cultura de respeto irrestricto al género femenino con fundamento a un ethos universitario para la equidad de géneros. Los derechos laborales, a su vez, pasan por la construcción democrática de un verdadero sindicato que luche por un salario digno, en especial el de las trabajadoras administrativas y de servicios. El movimiento feminista, su crítica radical, forma parte de la lucha social emancipadora.

Hoy por la tarde, a partir de las 6 horas, el Colectivo de Reflexión Universitaria [CRU-UdeG] y la Asamblea Estudiantil Democrática de la UdeG realizarán el "Foro: Mujeres universitarias: derechos humanos, laborales y académicos", donde participan: Dra. Rita Chávez; Dr. Enrique Cuevas; estudiante Fernanda Justo; y la escritora Inés M. Michel. El evento es en el Auditorio Adalberto Navarro del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades [CUCSH].