De renuncias, ceses y destituciones…

A poco más de diez meses de la desaparición en Iguala de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa y del asesinato de seis personas más, la supuesta investigación de la Procuraduría General de la República [PGR] en los hechos está desaparecida o muy cansina pues a pesar de que 110 personas están inculpadas ninguna ha sido sentenciada. La ineptitud absoluta de todas las autoridades gubernamentales es más que evidente, pero nadie ha “renunciado” a nada. En Guerrero, desde tal acontecimiento atroz, han sido localizadas más de 25 fosas clandestinas y se han contabilizado mil 428 homicidios dolosos, se han cometido 113 secuestros y hay más de 30 personas desaparecidas. La justa petición de abrir una línea de investigación sobre el Ejército nunca se ha tomado en consideración por el gobierno federal: la impunidad por doquier.

El sábado 25, cómo si no ocurriese nada funesto en el país –la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán, el aumento de la pobreza, la depreciación del peso, la ineficiencia en el caso de Ayotzinapa, etcétera–, hubo un festejo en la sede del PRI con el encuentro denominado Unidad para Continuar la Transformación de México. Durante el evento, Enrique Peña Nieto afirmó que “el PRI y sus aliados se consolidaron como la primera fuerza política del país en los comicios de junio. No obstante, este partido tiene que renovarse para estar a la altura de la nueva realidad. Como parte de los cambios que requiere el tricolor, es momento de que regrese a las universidades y despierte nuevamente el entusiasmo de la juventud.” Seguramente esta iniciativa despertará el entusiasmo de los más ocho millones de jóvenes que no estudian ni trabajan. A la destrucción ahora le llaman transformación. Por supuesto, habrá que informarle a Peña Nieto que, por desgracia, el tricolor nunca se ha ido de las universidades públicas y está vivito y coleando cual dinosaurio feliz en un mundo jurásico. También habrá que decirle que en algunas ciudades y estados el tricolor fue derrotado en tales comicios con todo y el apoyo ilegal de las mafias y camarillas universitarias. Ante tal amenaza del Poder Ejecutivo las fuerzas de oposición democrática estudiantiles y académicas habrán de prepararse para resistir la embestida.

En el mundo jurásico del futbol mexicano hubo reciente un cese fulminante y una “renuncia”. El despido es del deleznable Piojo Herrera como director técnico del tricolor, la segunda es de Raúl Padilla López, ex rector de la Universidad de Guadalajara, quien como presidente del club Leones Negros dimitió luego de la fallida incursión del equipo en Liga Mayor, cuyos planes de grandes ganancias dinerarias se desvanecieron. Pero mientras el primero pidió votos indebidamente para el partido Verde durante los comicios, el segundo armó toda una campaña de apoyo a su candidato tricolor con recursos universitarios. Mientras el primero se sentía intocable arropado por Televisa, el segundo es intocable cobijado por los grupos de poder local y algunos intelectuales y escritoras como Elena Poniatowska, próxima a recibir un Doctorado Honoris Causa por la UdeG, regalo de su amigo ex rector, gente VIP según la periodista citada.

En la profunda crisis educativa nacional está inmersa la crisis universitaria, resultado de las perversas políticas neoliberales privatizadoras en materia educativa. Pero en el caso de la UdeG debemos añadir la funesta presencia de un cacicazgo que ha mantenido a la institución en un marasmo al menos desde hace 26 años. Raúl Padilla López ha tomado a la universidad como una verdadera empresa lucrativa, aunque  manejada con criterios eminentemente políticos, por lo que las tareas sustantivas académicas pasan a un segundo plano de atención administrativa. RPL preside el Corporativo de Empresas Universitarias: Editorial Universitaria; Empresa de Servicios Universitarios; Auditorio Telmex; UniTerra; Centro de Estudios para Extranjeros; Red de Gasolineras Universitarias; Feria Internacional del Libro; Proulex; Calle 2; Hotel Montecarlo; Hotel Primavera; Club Deportivo; Operadora de Estacionamientos; PIXVS (Empresa Desarrolladora de Software); División Comercial; Leones Negros; Equipamiento Leones Negros. Ninguna universidad pública en México o en el mundo que se jacte seriamente de ser tiene tal cantidad de empresas, inimaginables como gasolineras, estacionamientos y hasta inmobiliaria; mucho menos de tener un cacique.

¿En plena “democracia” son necesarios los cacicazgos, sean de naturaleza urbana o rural? ¿Serán necesarios en las universidades, supuestas instituciones educativas culturales donde dicen reina la inteligencia crítica? ¿Por qué persiste todavía en ellas gracias a lo displicente de muchos, el temor de otros y la apatía de la mayoría de su comunidad? ¿Por qué mientras esta institución recibe más recursos económicos federales y estatales sigue habiendo jóvenes estudiantes rechazados por miles? ¿Por qué los gobiernos federal y estatal protegen a estos cacicazgos cuyos intereses corruptos poco o nada tienen que ver con las necesidades educativas, investigativas y culturales donde las prioridades académicas son inexistentes? Sería importante que nuestros lúcidos investigadores universitarios de Torre de Marfil dieran una explicación convincente de esta paradójica pero terrible situación que perjudica a estudiantes y trabajadores universitarios en general y a la sociedad tapatía y jalisciense. Es muy claro que un cacique nunca renunciará a su “benemérito” poder cuasi omnipresente. Podrá renunciar a un cargo que ha perdido importancia en los negocios pero nunca a su poder omnímodo. Pero su imprescindible retiro político obedecerá a un fuerte proceso democrático universitario, paralelo a una profunda transformación política nacional, la cual impulse una reforma universitaria integral donde lo académico sea lo prioritario acorde a las necesidades sociales.

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