¡Fue el Estado! Un recuento fraudulento

A diferencia del ferviente devoto Peña Nieto para conjurar el huracán Patricia, seguramente la patronal de Honda, los charros sindicales cetemistas y las "autoridades" laborales federales y estatales no rezaron ni tuvieron fe en ningún milagro en el día del recuento intergremial para decidir la titularidad sindical del Contrato Colectivo de Trabajo [CCT] en dicha empresa. Todos ellos prepararon en complicidad un fraude a favor del sindicato charro de la CTM. El fraude no hubiera sido posible sin la cobertura del Estado, pues todas las triquiñuelas fueron avaladas por la Secretario del Trabajo y Previsión Social con su Junta Federal de Conciliación y Arbitraje. La corrupción e impunidad en pleno también existe en materia de los derechos humanos laborales transgredidos cotidianamente. Precisamente la reforma laboral emprendida por Peña Nieto al inicio de su gobierno tiene el propósito de anular los preceptos jurídicos que protegen a los trabajadores. Más daños ha causado al proletariado el huracán del neoliberalismo a la mexicana.

De eso trata el funesto neoliberalismo laboral. Por supuesto, hay quienes –como algunos intelectuales y "doctos" académicos– no entienden que no entienden el neoliberalismo y emplean sofismas para justificar la realidad social. Maniqueísmo burdo por delante pretenden explicar cuestiones sociales ciertamente complejas pero reducidas a la percepción grotesca de un mundo color de rosa –el mejor de los mundos posibles–, donde el pensamiento crítico es inexistente en su torre de marfil. Nuestros intelectuales y académicos universitarios derechistas y ultraconservadores no alcanzan a ver más allá de sus narices. Para quienes quieren saber realmente que es el neoliberalismo sugiero la lectura del extraordinario trabajo del reconocido historiador inglés marxista Perry Anderson, quien en su ensayo sobre Historia y lecciones del neoliberalismo, explica muy bien –entendible hasta para algunos académicos con doctorado– la naturaleza social e histórica de esta política burguesa cuyos regímenes impulsan bestialmente el proceso de acumulación de capital, donde la maquinaria económica tritura, lenta o rápidamente, al trabajador asalariado, y para tal propósito es necesario aplastar a los sindicatos y sus conquistas laborales.

El mundo del trabajo, en este caso particularmente el de la industria automotriz, es un mundo de explotación de la mano de obra y donde el fraude mercantil aparece casi como patente de corso como es el reciente escándalo de la Volkswagen. Los trabajadores de este sector, incluido el de autopartes, son objeto de una intensa explotación por el capital, con pagos miserables. Hace tiempo una trabajadora de una maquiladora de partes automotrices localizada en el estado de Guanajuato fue objeto de hostigamiento sexual y alrededor de 20 de sus compañeros se solidarizaron con ella. Todos fueron despedidos de inmediato y amenazados para que no hicieran ningún escándalo. Hoy día defender los derechos humanos laborales casi constituye un delito y quizá por eso en el reciente recuento dentro de la planta de Honda se hicieron presente policías antimotines y afuera hasta una unidad móvil del Ministerio Público por si había que reprimir y detener a los obreros inconformes, cuasi delincuentes por exigir un sindicato auténtico representativo. La intimidación funcionó.

En la reciente Cumbre de Negocios en Guadalajara, dirigentes e ideólogos empresariales reclamaron al actual gobierno federal un compromiso real en el combate a la corrupción y en la obtención de mejoras salariales. Paradójico, pero que un segmento empresarial haga tal petición es que la cosa está muy grave. Contradictorio, el mundo al revés, pero tal petición tan justa y legítima no la hace seriamente ninguno de los líderes sindicales charros de esta entidad ni del país. Según el gobierno estatal este encuentro empresarial internacional con sus inversiones extranjeras directas [IED] promovió la creación de cuatro mil empleos por inversiones millonarias de ocho empresas para expandirse o asentarse en Jalisco. Lo que no dice y se oculta es que la mayoría de estos empleos son precarios, con salarios de hambre y al margen de las prestaciones de ley. Por supuesto, serán empleos bajo contratos de protección patronal por el charrismo sindical de la CTM, de la CROC, o de la CROM. Jalisco, al igual que en otras entidades del país, se ha convertido desde hace décadas en un verdadero paraíso laboral para el capital extranjero. Mano de obra cuasi esclava.

Rafael Yerena Zambrano, secretario general de la CTM en Jalisco, declaró que "la elección [en Honda] dejó un resultado favorable pero no tranquilizador. No sólo el STUHM tuvo una votación alta, sino que, afirmó, está intervenido por sindicatos extranjeros y su postura política afecta a las inversiones... Todo se desarrolló tranquilo, pero con la intranquilidad de la intervención de organizaciones totalmente de izquierda, identificadas con otros países como Argentina, Estados Unidos y Brasil. Eso es preocupante porque eso no nos ayuda en la inversión que debe venir a nuestro país". Desde luego, las cuantiosas inversiones recientes desmienten rotundamente a tal "representante" de los trabajadores; al contrario, precisamente porque existen tales contratos de protección patronal es que se también se generan dichas inversiones. Es totalmente falso que el STUHM, el sindicato democrático e independiente, esté intervenido por organizaciones extranjeras, pues estas solamente han sido y son solidarias con su lucha de resistencia clasista. Verdadera injerencia económica y política son las inversiones del capital foráneo que vienen socavando la soberanía nacional con los tratados comerciales internacionales como el reciente Transpacífico que presuponen el aplastamiento de los derechos humanos laborales bajo el espurio corporativismo sindical "oficial" o de Estado.