¡Por un nuevo Constituyente!

A la memoria de
Don Oscar Arnulfo Romero,

Don Sergio Méndez Arceo y

Don Samuel Ruiz García.

Una profunda crisis del régimen político viene hundiendo al país en una situación intolerable de lacerantes problemas sociales, incluida la extrema violencia social terrible y dramática, y por ello diversas organizaciones –entre ellas el Centro Jalisciense del Adulto Mayor y el Migrante (CJAMM), el Colectivo de Reflexión Universitaria [CRU], la Cooperativa de Trabajadores Democráticos de Occidente [TRADOC], el Sindicato de Trabajadores Unidos de Honda de México [STUHM]– invitaron al obispo Raúl Vera a platicar el domingo pasado sobre la Asamblea Constituyente. Él ha venido alentando esta loable iniciativa compartida por amplios sectores ciudadanos y sostiene que, “en medio de la corrupción, la indolencia y la ineficacia gubernamentales, que se evidenciaron en la desaparición de 42 normalistas de Ayotzinapa, hay que refundar el Estado mexicano”. Está convocando a lo que define como un “congreso constituyente alternativo”, cuyo propósito es que, al margen de los grupos de poder, sea el pueblo el que ejerza su autodeterminación, su soberanía.

La profunda crisis social es resultado de una flagrante corrupción e impunidad de la clase política gobernante. A ello debemos sumar la nula trasparencia de los procesos electorales de una democracia ficticia. A los millones de jóvenes que no estudian ni trabajan en todo el país debemos añadir el asesinato y la desaparición forzada de decenas de ellos como los de Ayotzinapa, cuyos responsables son todos los niveles gubernamentales. El pueblo mexicano vive en la zozobra por la violencia sistémica y ya está harto de una situación intolerable debido a una profunda crisis del Estado. Se vislumbran dos proyectos antagónicos: uno el del poder y el dinero y su capitalismo salvaje; un proyecto oligárquico neoliberal que ha llevado al país al despeñadero del infierno; el otro pretende transformar la Nación con base a un programa de transición democrático para el bienestar de los trabajadores mexicanos. La crisis política es tan manifiesta que es la primera vez en que la exigencia enérgica de vastos sectores populares de que un presidente abandone su cargo adquiere potencialidad. Una cada vez más poderosa corriente popular, predominantemente de jóvenes, ha surgido proponiendo el boicot a las elecciones del 2015. Igualmente la cuestión de la necesidad de refundar el Estado por medio de una Asamblea Constituyente se abre paso en el seno de amplios sectores. Los sectores que planean organizar la lucha por una Asamblea Constituyente convocan para el 5 de febrero, día en que se conmemora la adopción de la Constitución de 1917 producto de la Revolución mexicana, su primera reunión del año. Lo anterior tiene como base legítima el artículo 39 constitucional: “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de este. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.”

Previo a la conferencia el obispo declaró a la prensa que “Hay un diagnóstico muy serio del Tribunal Permanente de los Pueblos –un tribunal de conciencia a nivel internacional– que estuvo sesionando en México tres años, desde el 2011 al 2014, y el veredicto final es que México es el país más destruido del mundo y tiene que refundarse”. En un auditorio a reventar, Don Raúl Vera reiteró que México es un país devastado por todos lados, lo que hace imperativo iniciar un proceso de socialización de un nuevo Constituyente cuyo objetivo es la creación de un nuevo pacto social propuesto y elaborado por el pueblo. “Esto tiene que llevar a crear un sujeto social que es ese pueblo, que sabe las consecuencias que está padeciendo por este desorden estructural; México ya está muy mal… Explicó que la forma de refundar al país es a través del pueblo de manera organizada, descartó a la violencia como una medida.”  [MILENIO Jalisco, 19/01/2015]. Vera López subrayó que a México lo ha triturado el modelo económico actual, “que es una nueva modalidad del capitalismo liberal [donde] el capital no admite control de nadie, que se regula sólo por sus propias leyes del mercado”… “las cosas injustas se están dejando en la impunidad y no solamente por la ausencia del Estado; el Estado está interviniendo para que este país con sus recursos, con su fuerza laboral, se ponga al servicio de las multinacionales, se ponga al servicio de intereses totalmente ajenos a los mexicanos”. En México “la injusticia es legal” aseveró. A la propuesta de Don Raúl Vera se suma el padre Alejandro Solalinde, ferviente defensor de los derechos humanos.

Propuestas de nuevo Constituyente hay varias, cada una con sus matices ideológico–políticos, y en tiempo y forma, pero existe el consenso de la necesidad de realizarla. Algunas reivindican la lucha de los abajo, la lucha por un gobierno obrero, campesino, indígena y popular: la lucha por establecer un gobierno de los trabajadores. También existe el consenso de un boicot electoral en las próximas elecciones para no participar en el circo electoral oficial, y no legitimar a un régimen asesino y corrupto en agonía. En esta perspectiva luchan vastos sectores del pueblo mexicano: “Queremos un nuevo país, una Nación soberana. Queremos paz con dignidad. Queremos un México con justicia y equidad social. Queremos un futuro digno para nuestros hijos y sus hijos”. Todo ello es deseable y posible.