'La noche y el despertar'

Uno muere de tristeza al no encontrar a su gente;
he muerto mil veces y no hallo a mi familia
José Carlos Castro

Así tituló Alberto Hijar –mi estimado maestro de posgrado en la UNAM hace muchos años – su estupenda reseña del libro La Noche de Iguala y el Despertar de México, textos, imágenes y poemas contra la barbarie. "El libro es presentado en diversas universidades –dice Hijar– para contribuir a la construcción de un sujeto político opuesto a la corrupción de la izquierda electorera cómplice del Estado opresor. Manuel Aguilar [y Claudio Albertani, coordinadores del libro] procura orientar la respuesta a la pregunta sobre el despertar de México a raíz de la evidencia del crimen de Estado. Pudiera ser que el desprestigio de los partidos políticos de Estado dará lugar a estructuras políticas nuevas". El lunes pasado se presentó en la Universidad de Guadalajara, en el Auditorio Salvador Allende, este libro que contribuye al análisis de un hecho brutal hoy día constituido en hito histórico al igual que la matanza del 2 de octubre del 68. Un genocidio perpetrado por el Estado, cuyo presidente Gustavo Díaz Ordaz dio la orden de la masacre, ejecutada por tropas militares y paramilitares [el Batallón Olimpia]. Hay muchos elementos semejantes entre ambos acontecimientos funestos pero también grandes diferencias. El México de aquel sangriento 68 es igual pero también distinto al actual: "El río es uno y las aguas diferentes" [Heráclito].

De mal en peor nuestra situación nacional, más dramática. El periodista Álvaro Cepeda Neri también escribió una estupenda reseña: "Este libro contiene 19 textos en prosa que recorren la dramática historia nacional de la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa, en Iguala, Guerrero, entre el 26 y 27 de septiembre de 2014 y que mantiene en alerta a la nación. Es el antes y después 'del presidente fabricado por Televisa [pues] desde la Revolución Mexicana raramente se había visto un movimiento tan grande [...] independiente, integrado por multitudes de ciudadanos exasperados [...] en la capital del país, sino también en la provincia [...] que exige abiertamente la renuncia del presidente de la República: ¡Fuera Peña!'. También colaboran: Flor Goche, Mario Marlo, Carlos Fazio y Luis Hernández Navarro, periodistas; Flaviano Bianchini, ambientalista; Ramón Espinosa Contreras, Rafael Miranda Redondo y Román Munguía Huato, profesores; Enrique González Rojo Arthur y David Huerta, poetas; Norberto Hernández, pintor, y Omar Reséndiz, caricaturista. En 377 páginas nos ponen al tanto de lo que sigue sucediendo en Iguala, uno de los municipios del glorioso estado de Guerrero donde, entre otros acontecimientos, nació la venerable Revolución de Ayutla de 1854".

Aguilar y Albertani, en su nota editorial, dedican este libro "a los estudiantes de Ayotzinapa y de todas las normales rurales del país. A los exterminados y a los desaparecidos pero también a los que siguen vivos y resisten". Ellos afirman que "Éste libro no es un libro académico. Tampoco una denuncia inflamada de los hechos que han conmovido a México desde la noche del 26 de septiembre de 2014. Es, en primer lugar, un esfuerzo colectivo y plural para entender que sucedió, más allá de la indignación inicial ¿Por qué Ayotzinapa? ¿Por qué esa furia criminal contra los estudiantes normalistas? ¿Qué intereses están en juego? Y por otro lado: ¿qué futuro tiene el movimiento social que ha surgido en respuesta a la noche de Iguala? ¿Cuáles son sus fortalezas y debilidades? Estudiar, analizar y comprender los planes del poder, actuar en consecuencia: he aquí el horizonte en el que se inscribe nuestro esfuerzo".

En su introducción ambos se preguntan: "¿Cómo explicar una violencia tan desmedida contra muchachos desarmados? Está, en primer lugar, el odio de las clases dominantes contra la educación pública en general y las normales rurales en particular. Herencia de la Revolución mexicana, dichas escuelas nacieron con el proyecto de ofrecer a las comunidades pobres del campo una educación digna, que ayudara al mejoramiento de sus vidas". En la página 21, Aguilar y Albertani citan una entrevista realizada al ex general Francisco Gallardo, publicada por el Diario de Colima: [...] fue el Ejército el que realizó la desaparición porque hicieron una maniobra militar. Yo platiqué al día siguiente con gente que presenció los hechos. Vinieron a mi oficina y platicaron conmigo. Estoy seguro que fue el ejército, porque la policía en México está militarizada [...] Todo este show –agarrar al presidente municipal, encontrar a un único culpable– es para que no se concentre la mirada en el Ejército". Recientemente entrevistaron en el Canal de la Estrellas al secretario de la Defensa Nacional, general Salvador Cienfuegos Zepeda, quien pretende justificar el papel jugado por el Ejército en la noche de Iguala. En pocas palabras, sostiene que esta institución armada es intocable ante cualquier posibilidad de indagación de organismos extranjeros como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos [CIDH], cuyo Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes [GIEI] destruyó la "verdad histórica" de la PGR en manos de Murillo Karam, cuyos voceros oficiales y oficiosos –el cochupo cínico sin límites– la repiten incansable y dolosamente.

Aguilar y Albertani afirman tajantemente, al igual que los demás autores, que nunca hubieran querido escribir sobre este hecho abominable. Cierto es que hay más libros sobre el tema, pero este no se escribió desde la torre de marfil academicista sino desde la pasión libertaria por la transformación radical de México.

¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos".

rhuato@gmail.com