Una lucha muy vigente

La terrible violencia en Michoacán parece opacar los demás problemas y movilizaciones populares y laborales –como las de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE)– en otras entidades o regiones de nuestro país, pero lo cierto es que tal situación conflictiva es una constatación muy fehaciente de la incapacidad del actual régimen político de resolver aquellos problemas generados por su propia política neoliberal. Todo el país es un verdadero desastre y, de persistir las llamadas reformas estructurales, la cosa será peor. Las movilizaciones magisteriales democráticas son un ejemplo visible del fracaso político del régimen actual, a tan sólo un año de la restauración priista.

Hace días, el secretario general de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), José Ángel Gurría –el llamado “Ángel de la Dependencia”, por su servilismo abyecto hacia las grandes corporaciones financieras internacionales y miembro del PRI, que durante el gobierno de Ernesto Zedillo desempeñó primero el cargo de Secretario de Relaciones Exteriores y luego de Secretario de Hacienda y Crédito Público– aseguró que el paquete de reformas emprendidas el año pasado por el gobierno federal es ejemplar, pues mejorará la competitividad de México y generará la admiración a nivel mundial. Al participar en el Seminario de Perspectivas Económicas 2014 destacó que en la próxima reunión de Davos, en Suiza, no habrá ningún presidente que vaya a mostrar tan buenos resultados como Enrique Peña Nieto: “Muchas de estas reformas son para ponernos a la altura, a mano y emparejarnos con otros países, no es para liderar el mundo”. Aseguró que el efecto de las reformas fiscal y laboral en su tiempo darán resultados positivos e importantes en la mejora de la competitividad nacional, inclusive mayor que la energética.

Los tecnoburócratas neoliberales, como Gurría, tienen un cinismo desmedido y un empacho demagógico. México es la tierra de la gran promesa neoliberal para convertirlo en un país primermundista desde el Salinato, pasando por el Zedillato, hasta Peña Nieto. Todo se reduce, con el neoliberalismo rampante, a la doctrina de la competitividad mercantilista como panacea económica. México está generando “admiración a nivel mundial” no por su crecimiento económico ni por su desarrollo social sino por su inaudita violencia social y su escandalosa corrupción e impunidad.

Las reformas “estructurales”, la educativa por ejemplo, no están generando ningún beneficio social ¿Cómo explicar que en México, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2010, hay 5 millones 393 mil 665 personas en condición de analfabetismo, que representan 6.9 por ciento de los ciudadanos mayores de 15 años, y 64 por ciento está en edad productiva? En la OCDE seguramente ocupamos el último lugar en calidad educativa y de esto nada dice José Ángel Gurría. “Admiración mundial” es la profunda corrupción en el terreno de la política educativa desde los entramados burocráticos de la SEP, pasando por el nefasto sindicalismo charro del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), que no se ha resuelto con el encarcelamiento de la cacique Elba Esther Gordillo, hasta los funestos cacicazgos universitarios, como el de la Universidad de Guadalajara.

El gobierno, incluido el del PRD de la Ciudad de México, evidencia su esencia, al reprimir a todo aquel movimiento laboral, popular o ciudadano opuesto a los intereses de los grandes capitales; la contrarreforma educativa, a la que se opone la CNTE, ha sido diseñada por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la OCDE. Ante las protestas magisteriales todos los partidos políticos burgueses han cerrado filas, por ello no extraña que Miguel Ángel Mancera haya utilizado la fuerza para desalojar el plantón magisterial.

El SNTE en su 70 aniversario, con Juan Díaz de la Torre como líder charro, impuesto por Esther Gordillo, se debate entre una corrupción mayúscula y el desprestigio de siempre, según Ángel Díaz Barriga, experto en estudios sobre la educación de la UNAM. Este sindicato hoy está hundido en una profunda crisis de legitimidad al mantenerse corporativamente al servicio de un Estado autoritario y represor. Fundado el 26 de diciembre de 1943, durante la presidencia de Manuel Ávila Camacho, el SNTE agrupa a más de un millón 200 mil maestros de todo el país. Desde su creación, aseguró Francisco Bravo, secretario general de la sección 9 del Distrito Federal, “ha sido un instrumento de control de los maestros”. Dirigente de la CNTE, recordó que el sindicato magisterial ha tenido tres “caciques” que han marcado su historia: Jesús Robles Martínez, Carlos Jonguitud Barrios y Elba Esther Gordillo Morales. Con diferentes estrategias, dijo, “desde la época del gansterismo sindical, con Robles Martínez y Jonguitud, hasta el periodo elbista, que aplica nuevos métodos, el objetivo es el mismo: hacer del SNTE un instrumento al servicio del gobierno en turno”.

A contracorriente de las acusaciones sistemáticas de los portavoces oficiales y oficiosos, periodistas chayoteros, quienes acusan de vandalismo y hasta de criminal a la CNTE, esta organización, con todo y sus limitaciones, vicisitudes y problemas, se constituye como un baluarte de la lucha de resistencia antineoliberal y anticapitalista. El Movimiento de Bases Magisteriales (MBM), su expresión local, da cuenta de ello y se erige dignamente como una alternativa democrática sindical y la defensa de la educación pública. Los mercenarios de la opinión pública nunca analizan críticamente el creciente deterioro educativo, no a causa de los propios maestros sino por la ineptitud de la alta burocracia gubernamental. La lucha de la CNTE es vigente, todas sus demandas son justas y legítimas.