La lucha sindical democrática en Honda

Según el banco Credit Suisse, en México 13.7 millones de clasemedieros y 122 mil millonarios poseen 1.5 billones de dólares, o sea, 76.2 por ciento de la riqueza del total de los hogares. Por supuesto, los 122 mil millonarios –el 0.1 por ciento del total de la población mexicana, quienes poseen cada uno por lo menos un millón de dólares– podría concentrar más del 50 por ciento del total de la riqueza social del país [MILENIO 14/10/15]. El informe dado a conocer en junio pasado por la Oxfam afirma que "mientras la riqueza de los 4 millonarios más ricos de México representa ya el 9% del PIB mexicano, más de la mitad de los y las mexicanas [el 54,4% de la población] permanece en pobreza. Es decir, más de 50 millones de mexicanos y mexicanas". Peor aún, hay algunos investigadores sobre la pobreza social quienes dicen que este gravísimo problema nacional alcanza más del 80 por ciento de un total de 120 millones de habitantes. En el mundo, 34 millones de personas [0.7 de la población] poseen el 45.2 por ciento de la riqueza mundial. Nada sorprendente, esta desigualdad social extrema es consustancial al capitalismo salvaje. Lo que puede sorprendernos es porqué todavía funciona este sistema irracional, inhumano, depredador y explotador de miles de millones de trabajadores del campo y las ciudades cuales esclavos modernos, esclavos asalariados, como, por ejemplo, los trabajadores automotrices de Honda–México.

En Guadalajara está el Quinto Foro Mundial de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico [OCDE], uno de cuyos informes sostiene que México, como integrante de 34 países de tal organismo, es el peor en inseguridad y educación. Nada nuevo bajo el sol. José Ángel Gurría, secretario general de la OCDE –el tristemente célebre Ángel de la Dependencia, en tiempos salinistas por su servilismo político a Washington con el TLC–, entre otras cosas ha declarado, con todo el cinismo y la estulticia de los tecnócratas neoliberales, que "A pesar de obtener la mitad de los ingresos que reciben al año las personas de los países de la OCDE, trabajar el doble de horas y tener menores expectativas de empleo y de vida, los mexicanos manifiestan estar más satisfechos, tener sentimientos de paz, de gozo y sentirse orgullosos de sus logros" ¿Sentimientos de paz y de gozo en una hiperviolencia y una pobreza lacerante? En el informe titulado ¿Cómo va la vida?, Gurría, presenta cifras maquilladas de nuestra realidad, y a pesar de que reconoce, imposible de no hacerlo, problemas de inseguridad, desigualdad social, pobreza y carencia de empleos, nunca explica cuáles son las causas fundamentales de tales males sociales, a los que él mismo contribuyó siendo parte importante de la nefasta administración salinista. En 1993 profetizó ante un grupo de empresarios japoneses que el proyecto del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari duraría hasta 2012. Se equivocó a su favor, porque dicho proyecto neoliberal sigue vivito y coleando con Enrique Peña Nieto, quien declaró recientemente que su gobierno no tiene ocurrencias y actúa con responsabilidad. Cierto, su política neoliberal es muy responsable dentro de la política del Consenso de Washington y no es nada ocurrente, pues su objetivo es crear mayor riqueza para una oligarquía local y extranjera con base al autoritarismo de las reformas laboral, financiera y energética. Peña Nieto habla de incremento de empleos, pero nunca dice que son empleos precarios y salarios miserables ¿Y las decenas de millones de personas en el empleo "informal"; y los ninis?

Con Gurría seguramente estaban presentes los empresarios japoneses dueños de Honda, quienes en México han tenido grandes ganancias y privilegios, especialmente laborales, pues los tres mil 800 trabajadores de la planta automotriz de Honda en el corredor industrial a El Salto, Jalisco –que inicia operaciones en 1995–, son maniatados por un sindicato "fantasma" de protección patronal de la Confederación de Trabajadores de México [CTM], y perciben uno de los más bajos salarios en este sector industrial del país y del mundo. El sindicalismo charro ha sido decisivo en el auge automotriz y sus ganancias extraordinarias por los salarios muy precarios y pocas prestaciones de sus obreros. Para eso han servido los múltiples tratados comerciales de México con todo el mundo y también para eso servirá el Tratado Trans-Pacífico [TTP] para explotar más a los trabajadores mexicanos. Desde hace 5 años los trabajadores vienen organizando un gremio independiente de los patrones [el Sindicato de Trabajadores Unidos de Honda de México, STUHM], que pugna por mejores condiciones laborales y de vida. Desde el inicio de su lucha han sufrido despidos, represalias y hostigamientos por parte de la patronal y los charros sindicales y las autoridades laborales, con la complicidad del gobierno estatal.

Durante este día se realiza en la planta un recuento cuya votación decide cual sindicato detentará la titularidad del Contrato Colectivo de Trabajo. La empresa utilizará dos membretes sindicales charros para dividir el voto, pues quiere evitar a toda costa que los trabajadores progresen. Si el STUHM gana, no solamente ganarán los trabajadores de esta trasnacional, también ganará la lucha sindical democrática de Jalisco y de México. Será un triunfo de la clase obrera y de todo el pueblo explotado y oprimido. Quitarse el yugo del sindicalismo charro abriría perspectivas para un verdadero bienestar y gozo de miles de familias trabajadoras.

43 ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!.

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