La crisis universitaria

En memoria de mi padre

La Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), ¿Alternativa? ¿Universidades para la sociedad o para el mercado? es el tema de la Conferencia Magistral que imparte hoy jueves el Dr. Hugo Aboites –Rector de la UACM– a las 13:00 horas en el Auditorio Carlos Ramírez del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara, dentro de la Cátedra: Lic. Javier Michel Vega, instituida por el Colectivo de Reflexión Universitaria (CRU).

Al tiempo que históricamente en los propios espacios universitarios se estudia la sociedad la universidad misma es objeto de reflexión y debate por los propios universitarios o por pensadores quienes se preguntan cuestiones pertinentes acerca del papel social que tiene o debería tener. Ha habido trabajos valiosos por grandes filósofos, escritores y ensayistas, desde Schopenhauer, Nietzsche,  Labriola, Adler, Weber, Ortega y Gasset, y Thomas Mann. De ello da cuenta el libro El mito de la universidad, compilado por Claudio Bonvecchio (Ed. Siglo XXI).  También podemos añadir ensayos del revolucionario Gramsci, de Hannah Arendt (La crisis de la educación), hasta textos actuales de Bourdieu, H. Lagrange, del filósofo Jacques Derrida (La universidad sin condición), por mencionar pensadores europeos, pero también ha habido estudiosos latinoamericanos como en las primeras décadas del siglo pasado fue el caso del gran revolucionario cubano Julio Antonio Mella, pasando por el también gran pensador y revolucionario peruano José Carlos Mariátegui. Aquí en México tenemos destacados intelectuales como don Pablo González Casanova, ex rector de la UNAM, Manuel Pérez Rocha, ex rector de la UACM, y nuestro viejo y querido amigo y compañero universitario Hugo Aboites, quienes, junto con Enrique Dussel, dicho sea de paso, incluido Javier Barros Sierra, por algo han sido o son rectores de prestigio por su trayectoria académica; a diferencia abismal de algunas universidades donde son nombrados por su abyección lacayuna por el “gran elector” cacique.

Es difícil explicar el ámbito del conocimiento, su reproducción y la investigación sin mencionar su participación en tales procesos. La universidad es una institución creada por la sociedad y, por ende, es un reflejo de la naturaleza social de cada época. Como bien señala la introducción del libro de Bonvecchio, la palabra crisis entró legítimamente por las puertas de la reflexión sobre la propia universidad: “En efecto, la universidad contemporánea se encuentra atravesada por una fuerte crisis de identidad. Tal vez ésa sea hoy su identidad, la identidad de la universidad mexicana…” Hugo Aboites sostiene que la educación superior en el país vive una profunda crisis que pasa por tres aspectos: “los miles de jóvenes que son rechazados en las universidades, el alejamiento de las universidades respecto de las necesidades reales del país, la región y la ciudad, y que no tienen una idea clara de para qué sirve la educación.” Podemos añadir otros aspectos como la creciente pérdida de la autonomía institucional con relación al Estado; aunque todos estos aspectos están imbricados orgánicamente y no pueden explicarse por sí mismos sino con relación a la profunda crisis social, cuyas causas fundamentales son económicas y políticas. Más aún, depende de la institución de la que hablemos encontraremos algunos aspectos específicos que agudizan tal crisis universitaria, pues en algunos casos resienten más la disminución financiera proveniente del erario y en otros son las formas de gobierno antidemocráticos-caciquil y su derivado consecuente como una profunda corrupción, la simulación académica y la creciente mercantilización de la institución con sus empresas “parauniversitarias”. En definitiva, una  pregunta esencial es: ¿universidades para la sociedad o para el mercado? Ya escribiremos aquí cuál es la respuesta del rector de la UACM, pero lo cierto es que en la UdeG los tres aspectos mencionados por Aboites son grandes problemas por resolver, su solución de fondo se encuentra en un proceso democratizador radical promovido por la propia comunidad universitaria cuyas tareas fundamentales progresivas residen en establecer una reforma universitaria integral con base,en una reforma académica; todo ello sustentado en un reordenamiento financiero transparente encauzado a prioridades académicas lo que supone, entonces, definir qué universidad queremos, qué modelo educativo, qué forma de gobierno institucional es el más representativo democráticamente que involucre la participación directa de su comunidad. Para tal cometido es necesario un diagnóstico certero en el marco de un Congreso General democrático. Esto sería un primer gran paso a una universidad comprometida con las necesidades reales de la mayoría de la población jalisciense. Entonces, lo anterior sería parte de la respuesta de una idea clara de para qué sirve la educación superior pública. Es necesario una nueva universidad para una urgente nueva sociedad totalmente distinta a una cuyos únicos objetivos son la búsqueda del lucro, la ganancia máxima capitalista; como bien señala Pérez Rocha, muchas universidades funcionan acordes a los “valores” como la competencia y la competitividad, la calidad abstracta, la ambición; en suma, los antivalores del capitalismo. Mercantilización educativa neoliberal versus humanismo revolucionario educativo. Del mito de la universidad como templo del saber y de la ciencia existe su mutación a la vulgar realidad de la empresa mercantil. Nada humano me es ajeno, lema de la UACM; un principio alternativo universal.