El cinismo del poder y del dinero

Aurelio Nuño Mayer, titular de la Secretaría de Educación Pública [SEP], en su cuenta de Twitter escribe en su típico tono demagógico y absoluto cinismo los siguientes mensajes: "Condeno categóricamente los actos violentos de la #CNTE en contra de supervisores y directores en #Chiapas"; "Es absolutamente inadmisible cualquier tipo de violencia en contra de quienes deciden no participar en el paro de la #CNTE". Insistió, con su retórica punitiva: "Los agresores serán dados de baja del servicio educativo y llevados ante la justicia". Después anunció que desde la SEP estaban trabajando con la Procuraduría General de Justicia de Chiapas "para determinar responsabilidades penales en contra de los responsables". Según Nuño Mayer la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación [CNTE] ha cumplido su amenaza de rapar a algunos de los profesores que enlistan y reportan a maestros faltistas. En efecto, hay fotografías que muestran a jóvenes cortando el pelo a seis maestros en Comitán, Chiapas, exhibiéndolos públicamente frente a un mercado. A este hecho ominoso la mayor parte de la prensa proclive al gobierno de Enrique Peña Nieto le ha dado extraordinaria difusión, al igual que los periodistas corruptísimos portavoces oficiosos de la SEP, "guaruras" del poder, quienes insisten en señalar como vándalos a los maestros de la CNTE.

Nuño Mayer se ha dedicado solamente a difundir supuestas virtudes de la Reforma Educativa pero nunca habla del fundamento pedagógico de esta política educativa neoliberal, cuyos objetivos aviesos son mercantilistas, privatizadores y administrativo–laborales para un mejor control político corporativo del magisterio nacional, apoyado por la organización espuria y charra del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación [SNTE]. El titular de la SEP solamente se ha dedicado a denigrar y amenazar a la CNTE, además de lanzarles las hordas de la policía federal. En un mundo al revés, en México se persigue y se reprime con saña y asesina a los estudiantes y a los maestros democráticos como si fuesen verdaderos criminales y delincuentes. Todo ello con la política oficial de criminalizar la disidencia magisterial y la protesta social legítima. Se encarcelan y matan a algunos capos simulando un combate al narcotráfico pero lo cierto es que las mafias siguen vivitas y coleando, haciendo sus negocios multimillonarios a la sombra de la protección estatal.

Si esta humillación de rapar a maestros fuese una decisión política de la CNTE habría que cuestionarla y rechazarla rotundamente porque no es parte del método de la lucha legítima de las organizaciones democráticas. Las movilizaciones de protesta popular no deben utilizar los mismos métodos coercitivos reprobables del poder dominante y del dinero. La respuesta política a la violencia del poder no puede ni debe ser la misma a la ejercida con brutalidad por el Estado. La CNTE no es una entidad política absolutamente homogénea y químicamente pura y, por supuesto, también está atravesada por múltiples contradicciones y atrasos, que no justifican en muchos casos sus errores o desvaríos como, por ejemplo, la alianza político electoral con el partido Morena, anteriormente en ocasiones con el PRD, pues en sus estatutos fundacionales de la CNTE está muy claro el principio de la independencia de los trabajadores de la educación con respecto a cualquier organismo político. Ello se desprende de un comunicado del 29 de mayo de la sección 22 de la CNTE ratificando su rechazo de los partidos políticos, excepto Morena. Toda una incongruencia.

Lo acontecido en Comitán ha sido un tinglado mediático de Nuño Mayer. Hace casi un año una supuesta maestra, Nayeli Mijangos, fue rapada en Tuxtla Gutiérrez por querer evaluarse, pero ella no era maestra sino "periodista" de Televisa, con su burdo montaje. El cinismo de Nuño es mayúsculo, quien habla de actos violentos los está propiciando a diestra y siniestra. La reforma educativa no puede imponerse de golpe y porrazo. En Comitán fueron grupos de choque ligados a la alcaldía los que "vejaron y humillaron y raparon" a maestros para "denostar y calumniar la noble lucha que hoy el pueblo y el magisterio libran en contra del Estado mexicano". La humillación fue, esencialmente, responsabilidad de la Organización Popular Independiente Emiliano Zapata [OPIEZ], una organización de comerciantes ambulantes ligados al alcalde. La CNTE a tiempo se deslindó claramente del hecho y condenó "la estrategia perversa del Estado de infiltrar sus grupos de choque en las luchas sociales para criminalizar la protesta social". Asimismo, pidió "castigo a los porros, infiltrados y grupos de choque, así como a quienes los forman y subsidian que se encuentran en el Estado mexicano". Añadió que "el pueblo sabe y entiende a la perfección cómo opera el Estado en este tipo de actos que magnifican" algunos medios de comunicación "con todo el veneno para intentar desinformar y manipular... esos medios al servicio del poder nada dice de las constantes represiones y descalabros de los que la lucha magisterial es víctima; callaron el hecho de que un compañero perdió los dedos de una mano al estallarle una bomba de gas lacrimógeno y que una niña de dos años fue internada por asfixia e intoxicación". La SEP y el SNTE son "culpables de un cúmulo de agravios en contra de los trabajadores de la educación, y cínicamente intentan confundir"... a la opinión pública. El gobierno federal debe de abrir de inmediato un diálogo incondicional con la CNTE y terminar con la represión en contra del movimiento democrático.