Universidad en vilo

El viernes pasado se realizó aquí en Guadalajara la XLII sesión ordinaria del Consejo de Universidades Públicas e Instituciones Afines (CUPIA). La reunión tuvo como sede el paraninfo de la Universidad de Guadalajara (UdeG). El encuentro fue inaugurado por Aristóteles Sandoval Díaz, gobernador de Jalisco, quien enfáticamente afirmó que “además del fortalecimiento en el financiamiento público de las universidades, autoridades e instituciones de educación superior deben buscar otras alternativas para obtener recursos adicionales”. Mencionó además de la importancia de vincular la educación superior con el sector productivo y que desde su gobierno se impulsará el desarrollo de la investigación científica y la innovación tecnológica. Ya encarrerado con grandilocuencia vana dijo que en la economía global “el conocimiento tiene un rol fundamental como instrumento para la promoción del desarrollo sostenible”, por lo que a través de la educación superior debe seguirse impulsando la inclusión y el acceso de todos los ciudadanos a “condiciones de equidad… y de la importancia de vincular la educación superior con el sector productivo. Finalmente, entre otras cosas, afirmó que desde su gobierno se impulsará el desarrollo de la investigación científica y la innovación tecnológica.

Por supuesto, Sandoval Díaz no percibe para nada la inequidad social del proceso de privatización neoliberal de la educación pública en general y mucho menos de la educación superior. No cuestiona para nada las formas caciquiles por las que se controla y saquea a la UdeG, lo cual contribuye a la no “inclusión” y el no “acceso de todos los ciudadanos a las condiciones de equidad”. El gobierno de Jalisco aporta casi la mitad del subsidio a la UdeG, y no obstante no aparece ninguna intención de vigilar rigurosamente el dinero que aporta la sociedad a esta institución educativa través de una verdadera auditoría que nunca será transparente mediante despachos particulares ni con la Auditoría Superior del Estado en manos de verdaderos crápulas. Tampoco percibe la antidemocracia en esta institución y genera, entre otras cosas, la no inclusión de decenas de miles de jóvenes jaliscienses que engrosan las filas de quienes no estudian ni trabajan. La Asociación Nacional  de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) y su CUPIA no sirven para nada. En esta sesión no se analizaron las cuestiones fundamentales que afectan a las instituciones educativas públicas superiores; es decir, el problema de la autonomía, el proceso privatizador, las formas de gobierno antidemocráticas, caciquiles (grupos de poder); la profunda corrupción del manejo financiero, el rechazo de decenas de jóvenes por las instituciones educativas, la tendencia creciente de la baja calidad académica, los salarios de los trabajadores académicos y administrativos, etcétera. Sin duda, la cuestión económica es esencial, pero no se debe sostener de ninguna manera que la alternativa al problema de la falta de recursos financieros es la de obtener recursos adicionales por fuera del erario. Esto conlleva fácilmente a un proceso de profunda corrupción, como en la UdeG o en otras muchas universidades públicas del país, en el manejo del presupuesto y a la creación de empresas “parauniversitarias”. Veamos lo que considera al respecto Hugo Aboites, prestigiado rector de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM): “¿Qué política «de Estado para el financiamiento» puede existir si las autoridades universitarias… son las que más denodadamente argumentan que la universidad autónoma no es de la educación que imparte el Estado? Decir que el financiamiento para la educación no se sustenta en la obligatoriedad de la educación gratuita. Por el contrario, la gratuidad implica claramente y sin ambages que el Estado debe responsabilizarse de que las instituciones cuenten ‘con recursos para ofrecer educación gratuita a todos los admitidos. En respuesta, las autoridades universitarias usualmente se refugian en el argumento de que la responsabilidad estatal respecto de la educación superior está sólidamente sustentada en la fracción V del mismo artículo tercero, donde se dice que «el Estado promoverá y atenderá todos los tipos y modalidades de educación superior —incluyendo la educación superior— necesarios para el desarrollo de la nación». El financiamiento, dicen, no queda fuera del cobijo del artículo tercero. Pero, como puede fácilmente constatarse, este texto, por sí sólo, difícilmente ofrece garantías de la responsabilidad inequívoca del Estado. Por el contrario, contiene tres elementos que claramente sustentan la discrecionalidad. Dos de ellos, “promoverá y atenderá”, por una parte, son demasiado vagos: pegar carteles que digan “inscríbete en la educación superior” es una manera de promover la educación superior, y, en efecto, se promueve la educación superior pero en instituciones privadas, muchas de ellas en propiedad de los propios grupos de poder universitarios: la perversión absoluta. La embestida neoliberal contra la educación pública en general, en este caso la universitaria, es profundamente inequitativa socialmente. Contribuye a que decenas de miles de jóvenes sean rechazados y presa fácilmente de intereses perversos de mafias o de conductas “asociales”.

Finalmente quiero señalar mi plena solidaridad con mi ex alumno y colega el Dr. Roque Carrasco, quien está siendo objeto de hostigamiento laboral por la burocracia del Instituto Politécnico Nacional (IPN), y también con los profesores en huelga de hambre de la Universidad de Colima, quienes exigen a la Rectoría transparencia en el manejo de los recursos del Fondo Social de Apoyo al Pensionado. El autoritarismo y la corrupción en pleno ¡Ya basta de impunidad!