Triunfalismo ficticio

Grandilocuencia del Primer Informe de Gobierno de  Aristóteles Sandoval: “Jalisco avanza rumbo a su nueva historia”.  Grandilocuencia a tono con las viejas prácticas con todo y la parafernalia priista en este tipo de actos con un auditorio a modo para tratar de legitimar un gobierno carente de un proyecto alternativo democrático. Cierto es que la novedad de un espacio para una glosa ciudadana es interesante y relativamente importante, pero tal hecho no modifica el sentido pragmático de una ostentación de mercadotecnia política con un despilfarro dinerario que bien pudo utilizarse para resolver algunas necesidades apremiantes en aquellas regiones de la entidad en condiciones de pobreza extrema.

Incomprensible un blindaje policiaco del Palacio de Gobierno durante este informe en el que hubo total ausencia de ciudadanos de calle que pudieran emitir una opinión crítica al Informe. Eso sería una novedad de participación ciudadana. El gobierno estatal puede afirmar, cierto, que esta glosa es un “ejercicio inédito de rendición de cuentas, al convocar a un grupo amplio y plural de ciudadanos..; de un diálogo de carácter técnico y ciudadano sin precedente en el país, que permitió abordar de forma crítica y responsable los avances y las agendas pendientes del estado”; pero no puede sostener de ninguna manera que “este acercamiento entre gobierno y sociedad inaugura una forma de dar cuentas y de informar resultados de cara a la sociedad”, pues los participantes de la glosa no son representativos de toda la sociedad civil y mucho menos este ejercicio es “propio de una democracia abierta” ¿Y los resultados?

Ojalá hubiera sido un verdadero debate abierto y un diálogo más allá de lo que podamos entender por lo de “carácter técnico”. El grupo replicante de la glosa no fue tan plural como sería deseable, y no todos fueron críticos o muy críticos en la materia, pues hubo quienes hasta zalameros fueron en sus intervenciones como Gilberto Cervantes, echándole porras a la Secretaría de Cultura, cuya titular, Myriam Vachez Plagnol, es, por demás, nefasta o limitada en la promoción de las actividades culturales y sí muy preocupada por la privatización de los espacios públicos recreativos como el Parque Mirador Independencia, con la complacencia del propio Aristóteles Sandoval Díaz, quien debería echar marcha atrás en un proyecto dizque cultural.

Retórica de la política ficción, pues no vemos cambio sustancial en las políticas gubernamentales que estén beneficiando las condiciones materiales y espirituales de vida de gran parte de los jaliscienses. A casi un año de gestión de su Administración, la restauración priista no muestra signos de ninguna modificación importante con los regímenes gubernamentales panistas anteriores. En esencia, percibimos más de lo mismo con las políticas neoliberales que han dado resultados catastróficos para la mayoría de los mexicanos. En definitiva, no vemos aquellas políticas públicas orientadas a beneficiar al grueso de los casi siete millones de medio de jaliscienses. La pobreza de muchos de ellos sigue en aumento.

Este gobierno inició sin haber elaborado ningún diagnóstico objetivo y crítico de la situación real y concreta de la entidad, por lo que es imposible elaborar un verdadero proyecto integral alternativo para reconstruir económica, social, cultural y políticamente una entidad sobre bases sólidas con base a programas sociales prioritarios que den respuesta a los principales problemas que afectan a la población jalisciense. Debemos insistir que mientras imperen las formas de intervención gubernamental apoyando la privatización de la cosa pública, como está sucediendo en la entidad desde tres décadas, hablar de “rumbo al bienestar” es una frase vacua, absolutamente demagógica.

Entonces, hablar grandilocuente de entorno y vida sustentable, protección del “medio ambiente”; economía próspera e incluyente; equidad de oportunidades; comunidad y calidad de vida; garantía de derecho y libertad; instituciones confiables y efectivas, es hablar de política ficción. Dejemos de lado, las promesas incumplidas que no hablan bien de un gobernador que parece tener o tiene veleidades retóricas populistas.

Es cierto que hay proyectos sobre seguridad pública, movilidad urbana-metropolitana, infraestructura regional, pero todavía es muy prematuro hablar de proyectos viables y afirmar con ligereza de que lograrán sus cometidos principales. Existen muchos problemas sociales y muy graves en Jalisco que no se están tomando en cuenta para afrontarlos y marcar el contraste radical con los gobiernos anteriores. Existen cuestiones de fundamental importancia para el quehacer político gubernamental como son los de carácter ecológico-ambiental, urbano-metropolitano, laboral, inseguridad pública, movilidad y transporte, educación pública, salud social, infraestructura regional y equipamiento colectivo urbano.

La transparencia del gasto público no ha sido efectiva. La corrupción sigue caminando tan campante como en los tiempos del panismo, y no marca ninguna diferencia el priismo retoño, la impunidad va de la mano con esta corrupción en amplias esferas de la intervención gubernamental. El problema lacerante de la pobreza social sigue creciendo en vastas zonas de la ciudad metropolitana o en la entidad, la contaminación continúa aumentando, especialmente la de la cuenca hídrica del Río Santiago, y este gobierno no ha movido un dedo para intentar resolverla. La política de movilidad urbana-metropolitana es parcial y el golpe a la economía doméstica de los usuarios del transporte público, con el incremento a siete pesos la tarifa es algo totalmente alejado de una política de bienestar social y de la calidad de vida. Así las cosas en tiempos del priismo local rampante.