“¡Solo el pueblo puede defender al pueblo!”

Los grupos de autodefensa (GA) surgieron hace poco más de un año en la región más violenta de México de los últimos años: una porción sureña del estado de Michoacán: Tierra Caliente. Su consigna es: “sólo el pueblo puede defender al pueblo”. El objetivo del Consejo General de Autodefensas y Comunitarios de Michoacán (CGACM) es “exterminar al crimen organizado de todo el estado, donde se encuentre”. Uno de sus principales dirigentes –el doctor Mireles, como es conocido en Tierra Caliente– afirma tajante: “Sacaremos a los criminales en donde estén”. En los municipios bajo control de los grupos de autodefensa, desde el 24 de febrero pasado, “no hemos tenido secuestros, ni ejecuciones… ¡y somos civiles! Tuvimos que tomar las armas porque la inseguridad era intolerable, además de inconcebible”. Entonces, algunos GA son creados por la propia población asolada durante años por la violencia terrible de los narcos, solapados por los gobiernos locales y el federal.

Según la Asociación Nacional de Consejos de Participación Cívica el 85 por ciento de los pobladores de México vive en zonas de alto y medio riesgo por diversidad de delitos; es decir, 100 millones, 360 mil habitantes, de los cuales cerca de 50 millones son quienes en más alto riesgo se encuentran. En Michoacán el antecedente inmediato de policía comunitaria se dio en el municipio de Cherán, en la meseta purépecha desde el año 2011 con el propósito de salvaguardar la vida de los propios comuneros, asesinados por narcos y talabosques. La escalada de violencia inició durante el gobierno panista de Calderón Hinojosa, quien generó una guerra contra las bandas de narcotraficantes utilizando las tropas del Ejército Federal, la cual fue un rotundo fracaso porque la violencia y el comercio de drogas continúan inexorables. Está política funesta e inútil la sigue utilizando Enrique Peña Nieto. El gobierno de Calderón dejó un saldo, según cifras, entre 70 mil y 120 mil muertos. Michoacán es un ejemplo brutal del capitalismo salvaje neoliberal cual violencia ensañada afectando principalmente a la población trabajadora del campo y la ciudad. Dentro de este capitalismo se encuentra la producción y el comercio de mariguana y narcóticos, cuyo valor anual en el mercado nacional es de 13 mil millones de dólares, sostenido por cinco millones de mexicanos consumidores. Esta lumpenburguesía capitalista –cárteles, políticos y empresarios– en palabras de André Gunder Frank, ha generado un lumpendesarrollo económico, social y político, una de cuyas consecuencias funestas es la violencia aterradora. Mafias de narcos y mafias políticas en un NarcoEstado. Los cárteles se han vinculado con un sector gobernante y con algunos empresarios, cuyo mayor estrechamiento inicia con el gobierno de Carlos Salinas de Gortari.

El viernes pasado en Michoacán fue detenido, humillado y maltratado –con “prácticas corruptas y mañosas”, dixit padre Solalinde– el Dr. Mireles por el gobierno de Peña Nieto, acusado de portación de armas de fuego de uso exclusivo del ejército y delitos contra la salud; mientras tanto, los barones de la droga andan muy campantes protegidos. “No soy un criminal, soy un luchador social”, afirmó Mireles. Leamos un texto suscrito por diversas organizaciones de Guadalajara: “Es del dominio público que los grupos de autodefensa ‘es consecuencia, no causa, de una anulación de la legalidad provocada originalmente por la tolerancia y la pasividad de la propia autoridad ante el accionar de las organizaciones delictivas que operan en la entidad, lo cual obligó a diversos sectores de la población michoacana a tomar las armas para defenderse’, sin desconocer el apoyo que luego recibieron del propio gobierno federal. También se sabe de la firme resistencia del Dr. Mireles a no ser sometido por la estrategia gubernamental de desarmar a los guardias civiles y de integrarlos, a algunos de ellos, a la policía rural, a diferencia de otros líderes de autodefensas que de manera sumisa terminaron formando parte de dicha estrategia… la presencia del crimen organizado en los ámbitos de la economía y de la política michoacanas sigue teniendo un peso considerable, la crisis de las instituciones del gobierno local agudizándose cada vez más, pero sobre todo, la inutilidad de las políticas que el comisionado de Peña Nieto en la entidad ha venido aplicando sin más resultados que la desmovilización de varios sectores de la población que decidieron sublevarse contra la delincuencia organizada. La detención de Mireles no busca otra cosa que parar en seco una iniciativa que probó su efectividad, vinculando de manera directa al pueblo contra el crimen organizado y sus beneficiarios principales enquistados en el aparato del gobierno local y federal, como también en ciertos sectores de la economía local. Por lo anteriormente expresado exigimos la inmediata liberación del Dr. Mireles Valverde y respaldamos totalmente la lucha que encabeza, toda vez que en Michoacán, como en muchas otras partes del país el Estado dejó de brindar al pueblo la seguridad y protección indispensables que garanticen la vida y el patrimonio de las familias; y de otorgar justicia en forma expedita y efectiva, donde el estado de derecho sea una realidad y no demagogia… Si el Estado no es capaz de proporcionarle al pueblo seguridad, justicia y bienestar, entonces éste tiene el sagrado derecho de resistir y desobedecer a quienes detentan el poder.” Urge un régimen democrático para frenar la barbarie social.

Hoy en la Plaza de Armas a las 5 de la tarde habrá una manifestación por la liberación del Dr. Mireles.