Del Primer Mundo al Inframundo…

En memoria de nuestro querido y

admirado Eduardo Galeano

Las venas abiertas… de México siguen chorreando sangre por las decenas de miles de asesinados como si fuese una verdadera tragedia griega de proporciones épicas; pero a diferencia abismal de la clásica tragedia helénica, nuestra fatalidad no obedece a ningún sino de antagonismos aniquiladores entre los protagonistas terrenales y divinos, sino a la terrible y horrible maquinación del poder y del dinero de un capitalismo salvaje, cuyo altar de los sacrificios cotidianos de millones de mexicanos es el ritual necrófilo de un régimen oligárquico putrefacto, devastando al país con la corrupción y la impunidad. Nuestro desenlace podría ser peor en su fatalidad, pero nada está totalmente escrito en esta tragedia mayúscula; no podemos decir: ¡La commedia è finita! Las promesas demagógicas desde el Salinato hasta el Peñato es que México entraría, fast track, al llamado Primer Mundo con las políticas neoliberales en aras de un mercado milagroso para todos. Hoy sabemos muy bien, con certeza absoluta, desde aquel nefasto sexenio priista de principios de los años noventa que jamás entraríamos al paraíso terrenal del primer mundo maravilloso sino al inframundo de un infierno dantesco cuya hiperviolencia social es la envidia de aquellos quienes a lo largo de la historia han disfrutado el placer de beber el cáliz de sangre de inocentes. El mundo y sus demonios exterminadores: el inframundo neoliberal con sus demonios sueltos por doquier.

A la pobreza y miseria social de millones de trabajadores mexicanos del campo y la ciudad se añade una violencia espantosa de cerca de 160 mil asesinados y casi 30 mil desaparecidos. Al terrible flagelo de la pobreza lacerante debemos sumar el peligro latente y manifiesto de las desapariciones forzadas por el crimen organizado y por las llamadas “fuerzas del orden”. México en vilo con todo y “las buenas noticias” que solamente ven los representantes políticos de una oligarquía criolla y foránea con sus inversiones de capital superexplotador de la mano de obra rural y urbana. La cúpula gobernante concibe la panacea del país viendo únicamente las inversiones extranjeras directas [IED] como el generador de empleos y bienestar social cuando todo mundo sabe que tales empleos  muchos de ellos son efímeros o son absolutamente precarios en cuanto condiciones laborales y salariales. En realidad la Secretaría del Trabajo y Previsión Social [STYPS] solamente funciona como garante patronal de la explotación desmedida de millones de trabajadores. Por mencionar únicamente un ejemplo: los jornaleros de San Quintín en Baja California Norte durante decenas de años han estado sometidos a condiciones laborales humillantes y salarios miserables y la tal secretaría se hacía y sigue haciéndose de la vista gorda, por decirlo con sutileza, de la pésimas condiciones de trabajo. Supuestamente esta secretaría es la encargada de encargada de vigilar las relaciones obrero-patrón, así como de los contratos, conciliaciones y métodos de trabajo. Para eso está la reforma laboral empresarial. También todos sabemos que especialmente las inversiones extranjeras –“las buenas noticias” para Peña Nieto– buscan el abaratamiento de los costos de producción con base a los miserables salarios; salarios miserables para la fuerza de trabajo debido, entre otras cosas, a los contratos de protección patronal bajo el amparo de los sindicatos fantasmas charros de la CTM, de la CROC o de la CROM. Esto es lo que ha venido sucediendo desde años, por ejemplo, en el proceso de industrialización en Guanajuato, donde Silao se ha convertido en una zona fabril importante de la manufactura automotriz y de sus componentes.

Desde el año pasado sabemos que México es el país con mayor caída en el ingreso salarial, según un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos [OCDE]. México es el país con las jornadas laborales más largas y menos productivas. Al mismo tiempo, en uno de cada cinco hogares mexicanos con al menos uno de sus miembros empleados “se dieron condiciones de pobreza de los ocupados” y uno de cada 10 de los miembros de familias en las que todos los adultos trabajan estaba en situación de pobreza. Ambos porcentajes son los más altos de la OCDE, dice el documento. “En producción y bienestar, México se encuentra en los niveles más bajos; el estudio utiliza 11 indicadores que van del ingreso, empleo, salud, educación y el contexto local, hasta la seguridad personal y la satisfacción general con la vida, con el que trata de identificar las cualidades y deficiencias del bienestar de las sociedades en los países que integran el organismo y tal sentido México aparece en el reporte como uno de los países más desiguales en cuanto a la distribución del ingreso. Tal situación la corrobora un estudio de la UNAM demostrando que el poder adquisitivo en México registró una caída de 77.79 por ciento de 1987 a 2014, por lo que una familia puede comprar sólo 34 por ciento de una canasta de productos recomendables con un salario mínimo. El salario real ha tenido caídas constantes y la canasta ha venido aumentando su valor. Existe, pues, una sistemática pérdida del poder adquisitivo. El salario mínimo diario general para el año 2014 tendría que ser de 184.96 pesos por día; por tanto, habría que aumentar 117.67 pesos al salario mínimo diario, señala en las conclusiones; por eso no es descabellado, de ninguna manera, la exigencia de aumento salarial a 300 pesos diarios por los jornaleros de San Quintín.