Política y cultura

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) se fundó el 16 noviembre de 1945, con sede en París. México es uno de los fundadores y uno de sus primeros directores, de 1948 a 1952, fue el ilustre mexicano Jaime Torres Bodet. Quizá este organismo sea el que realmente ha contribuido más a la unidad entre los pueblos del mundo. La Unesco tiene vocación pacifista y se orienta muy particularmente a apoyar la alfabetización. En 1957 por primera vez un país abandona la Unesco: el gobierno de Sudáfrica alega “interferencias” de la Unesco por su apartheid. En 1996, con Nelson Mandela como presidente, Sudáfrica volverá a incorporarse a Unesco.

De acuerdo con una nota proveniente de París con fecha del viernes 8 pasado, la Unesco informa que los Estados Unidos e Israel pierden su derecho de voto dos años después de haber cesado su contribución financiera a la organización, en represalia por la admisión de Palestina como miembro de la misma, lo cual nos da una idea clara y precisa de que para ambos estados la cuestión educativa y cultural carece de toda importancia y hacen prevalecer la mezquindad y vileza política por encima de la importancia pacifista y humanitaria de la Organización. Estados Unidos e Israel cesaron su contribución después de la admisión de Palestina como miembro 195 de la Unesco, el 31 de octubre de 2011. Israel minimizó la importancia de la pérdida de su derecho de voto. “No hay sorpresas: se trata de un procedimiento automático, no de un castigo”, declaró un alto funcionario israelí que pidió el anonimato. “Cuando decidimos hace dos años dejar de pagar nuestra contribución a la Unesco después de la adhesión del ‘Estado de Palestina’ en esta organización, sabíamos a qué atenernos. El verdadero problema no es que nosotros hayamos perdido el derecho de voto, sino que los palestinos están haciendo todo lo posible para transformar la Unesco en una organización anti-israelí”, agregó. Washington había decidido ya retirarse de la Unesco en 1984, bajo la presidencia de Ronald Reagan, reprochando a la organización una deriva tercermundista y problemas de gestión. EU volvió a integrarse la Unesco en octubre de 2003.

Estos dos poderosos gobiernos entienden por cultura y educación algo totalmente distinto a lo que lo que entendemos la mayoría de la población mundial. Si algo puede contribuir a la humanización y al cambio de esta sociedad desgarrada con toda su barbarie y violencia actual es la promoción cultural y la educación como práctica de la libertad ajena a todo principio mercantilista de un capitalismo salvaje neoliberal. Los EstadosCanallas, como los EU e Israel, entienden por cultura solamente la cultura bélica; uno en aras de mantener un imperialismo militarista en decadencia económica y política y otro en aras de un feroz y atroz expansionismo colonialista y racista contra el pueblo palestino. Fomentan una educación y cultura de la violencia. Podemos poner en boca de cualquier sionista-fascista o imperialista la frase: “Cuando oigo la palabra cultura echo mano de la pistola”. La frase maldita del fascismo nazi se pudo leer por primera vez en la obra Schlageter, del escritor Hanns Johst, obra dedicada a conmemorar la figura de Albert Leo Schlageter, quien fue venerado como mártir por los nazis. Según Noam Chomsky los Estados Canallas –el imperio de la fuerza en las cuestiones mundiales, el terrorismo de Estado– son aquellos que pretenden declarar cuáles son los estados desobedientes, erigiéndose ellos mismos como jefes absolutos, arrogándose ese derecho con los instrumentos de la fuerza y el engaño, sin el menor respeto a nada ni nadie, solicitando el aplauso, de lo contrario castigará con fuerza.

Entonces nos preguntamos justificadamente por qué diablos Israel es el invitado de honor a la Feria Internacional del Libro (FIL) si la promoción cultural le importa un carajo al sionismo. Quienes tienen la respuesta a tal interrogante son Raúl Padilla López, presidente de la FIL, y Marisol Schulz, directora general de la Feria.

De nuestro admirado Daniel Barenboim –según Maciek Wisniewski, periodista polaco, a quien en un artículo lo caracteriza como virtuoso e intelectual [La Jornada, 08/11/13]–, “su postura destaca frente a la miseria intelectual en Israel: contrario a los ‘intelectuales del poder’ que caminan al ritmo de las marchas militares, él marca su propio tempo.” Junto al músico debemos citar a los intelectuales judíos Ilan Pappé o Lenni Brener. Así que no debemos esperar mucho en esta ocasión cuando existen intereses económicos y políticos, más que culturales. Schulz fue designada directora de la FIL no por ser ninguna promotora cultural sino como experta vendedora de libros cuando fue directora de Alfaguara, una de las principales empresas editoriales españolas y latinoamericanas: businesses are businesses.

Luego del escándalo por el premio de la FIL con el escritor Alfredo Bryce Echenique, condenado por plagio por la justicia de su país, en 2013 vuelve otro de mayor trascendencia con esta presencia non grata. ¿Cuál es el concepto de cultura, en lo que corresponde a una feria libresca, que tiene el caciquismo desilustrado de la Universidad de Guadalajara? Toda la comunidad de la UdeG sabe perfectamente que no existe prácticamente ninguna cultura universitaria dentro de esta institución pues la difusión “cultural” se maneja únicamente bajo principios empresariales. La idea de cultura universitaria debe ponerse en pleno debate dentro y fuera de la UdeG. Democratizar es desmercantilizar. Los fines culturales de la FIL, algunos debe tener, se contradicen abiertamente con la presencia de Israel, a cuyo Estado debe realizarse un boicot comercial y cultural.