Corrupción y represión en PEMEX

La detención ilegal el pasado viernes 18 en la noche de 21 trabajadores petroleros, choferes de pipas de PEMEX –en la planta distribuidora El Castillo, localizada en El Verde, municipio de El Salto, Jalisco– señalados como responsables de robar combustible, tiene mar de fondo. Pero un mar profundo de corrupción de los directivos de esta paraestatal, del propio gobierno federal, el Poder Ejecutivo, de la dirección charra sindical petrolera, de la PGR. Fueron detenidos por una supuesta comisión de seguridad física de PEMEX; digo supuesta comisión porque según algunos trabajadores, no fue ningún personal de esta comisión la que detuvo a este grupo de operarios ¿Quiénes fueron entonces? Se supone que dicha comisión no puede ni debe andar armada para hacer este tipo de detenciones. Pero se dice que este operativo con agentes armados anónimos fue orquestado desde la Ciudad de México al más alto nivel burocrático y político ¿Por qué de inmediato entró en funciones la PGR? Los altos funcionarios locales de PEMEX, al parecer, están en contubernio con la procuraduría porque dejaron hacer y pasar esta total arbitrariedad, causando daños morales a los propios trabajadores y a sus familiares. Los trabajadores estuvieron detenidos ilegalmente una semana, finalmente salieron libres porque jamás hubo prueba fehaciente de ninguna sustracción de combustible. Los familiares de los 21 detenidos además de ciudadanos solidarios y empleados de la paraestatal se manifestaron afuera del centro de distribución exigiendo su libertad inmediata. Los familiares afirman que los operarios son víctimas, “chivos expiatorios”, de un “dispositivo operativo chatarra”; comentó Jesús Plascencia, padre de uno de los detenidos y también empleado jubilado de Pemex. ¿Por qué fueron detenidos estos trabajadores y no lo han sido los empresarios de Oceanografía?, Esta compañía, propiedad de Amado Yañez, vinculada al panismo foxista, perpetró un gran fraude de más de 500 millones de pesos a Banamex –la cual “extravió” documentos del fraude–, pero afectando directamente a la paraestatal de hidrocarburos ¿Se trata de ocultar con chivos expiatorios la profundísima corrupción en PEMEX? ¿Será porque existen poderosas relaciones políticas entre las mafias partidistas y negociaciones en lo oscurito para aprobarse las leyes energéticas? Dicha empresa está vinculada con altos funcionarios de Pemex y del gobierno federal, a su vez relacionados con la constructora OHL, quienes otorgaban contratos millonarios a Oceanografía. José Luis Muñoz Soria, presidente de la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación, señaló que esas empresas, con presuntos actos de corrupción y quiebra, “son favorecidas con contratos de Pemex a precios muy superiores a los de otras compañías”. Y lo sospechoso de estas asignaciones “es que funcionarios del gobierno federal y de la petrolera, como su director general, Emilio Lozoya; de Finanzas, Mario Beaurengard; el secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray Caso; el subsecretario de la misma dependencia, Fernando Aportela, y su ex titular, Pedro Aspe Armella, entre otros, están o estuvieron vinculados a las mismas”. O sea, todo queda en familia, en “familia revolucionaria” y en familia blanquiazul confesional.  A todo ello debemos agregar la reciente aprobación del mega rescate financiero a PEMEX y a la CFE. Como siempre, se busca un buen pretexto y nuevamente aparece en escena la deuda supermillonaria de las pensiones de los trabajadores de ambas paraestatales. Así las cosas, la culpa la tienen los trabajadores. Como muy bien lo explica Alejandro Nadal, “los pasivos laborales de Pemex y CFE se relacionan con derechos legítimos de los trabajadores pero, y esto para nadie es un secreto, también estuvieron ligadas a contratos colectivos diseñados para manipular cúpulas sindicales en un esquema de clientelismo y corrupción…. En el caso de Pemex y CFE, la construcción de fondos para cubrir estos pasivos fue desatendida desde que se impuso la política neoliberal de abuso y destrucción de la empresa pública. Pemex se convirtió en la caja chica del gobierno y de manera sistemática fue operando con pérdidas. Las reservas para enfrentar pasivos laborales fueron abandonadas… Hoy el gobierno se apoya en el esquema sindical corrupto para impulsar la privatización salvaje del sector energético. Por eso propone, entre otras cosas, la conversión de los pasivos laborales de Pemex y CFE en deuda pública. Pero los pasivos laborales de Pemex y CFE no pueden ser convertidos en deuda pública. La razón fundamental es que la deuda pública se regula por la fracción 8 del artículo 73 constitucional que explícitamente establece un principio rector fundamental: la deuda pública sólo puede autorizarse «para la ejecución de obras que directamente produzcan un incremento en los ingresos públicos».”La añeja y terrible corrupción de la mafia sindical petrolera –encabezada por Carlos Romero Deschamps, también cobijada por el panismo foxista y calderonista– es catastrófica para la nación. Los diputados y senadores “petroleros” priistas han sido comparsas en la aprobación de la reforma energética neoliberal, la cual traerá cambios radicales en los contratos colectivos de trabajo de ambas empresas perjudicando a sus trabajadores. Pero con la detención ilegal de los 21 trabajadores también se trata de amenazar abiertamente a los todos operarios para que sigan pasivos políticamente ante los embates privatizadores y la modificación de sus contratos colectivos. Por eso es urgente la democratización de los sindicatos petrolero y electricista para la defensa de la soberanía energética.