Otra parte

Judeofobia

En un puesto de libros viejos compré uno mal impreso y peor editado en Bogotá, según se lee en un sello en la segunda página, por Editorial La Verdad. En el prólogo se previene al lector: “todas las frases aquí incluidas son documentalmente ciertas y comprobables. Casi todas han sido sacadas directamente de las obras de los autores y sólo unas pocas, que se advierte, lo han sido de otras fuentes rigurosamente auténticas y aún (sic) las que están extraídas de novelas, obras dramáticas y otras, en las que son dichas por boca de un personaje y no del autor directamente, hemos cuidado mucho el evitar que, al aislarlas, cambiase su sentido. [...] Y así, cuanto se dice en este libro, es lo que pensaban los autores sobre la raza judía”. El libro se llama 150 genios opinan sobre los judíos.

La editorial firma el prólogo no sin antes curarse en salud: “quede bien claro que cuanto aquí hay escrito sobre los judíos no es nuestra opinión —que muy poco valdría—, son testimonios avalados por las más prestigiosas firmas y si en la modesta opinión de Schopenhauer y Hegel, de Fichte y Napoleón, de Voltaire y de D. Holbach, de los Papas, Lutero y Mahoma —personajes todos ellos enfrentados en su tiempo— los judíos son así, no seremos nosotros los que tengamos la pedantería de negarlo”. Finalmente, los editores aún tienen la gentileza de avisar sobre una futura recopilación de “las opiniones de los judíos sobre sí mismos, para demostrar que cuanto aquí se dice se halla reconocido por uno u otro pensador judío (y que según nuestras investigaciones son muchísimos), de los cuales ya hemos incluido tres: Marx, Rathenau y Weininger”.

Dejemos opinar a unos cuantos de los “genios” antologados en esta muestra de sabiduría antisemita. De Rafael (sic) Waldo Emerson: “El sufrimiento, que es el escudo del judío, lo ha convertido en estos días en el amo de los amos del planeta”. Francisco (sic) Bacon: “Odian el nombre de Cristo y tiene un secreto e innato rencor contra los pueblos entre los cuales viven”. Pío Baroja: “El judío tiene un fondo de rencor contra Europa, considera que el europeo le ha ofendido y entra con placer en todo lo que puede desacreditar nuestro continente. Así se le ve figurar en el teatro, en la novela y en el cine erótico, en el cubismo, en las falsificaciones y en la legitimación del homosexualismo con Freud y sus discípulos”. Henry Ford: “No necesitamos la Liga de las Naciones para poner fin a la guerra. Poned bajo control a los cincuenta financieros judíos más ricos, que producen guerras para su único provecho, y las guerras cesarán”. Finalmente, entre tantas perlas, la de un político franquista, Onésimo Redondo: “Los instrumentos de dominación judaica son el dinero y la prensa. En Los protocolos [de los sabios de Sión] los judíos afirman que el sufragio universal es su instrumento de dominación”. Es necesaria una gran ingenuidad, o estupidez, para creer a los judíos dueños absolutos del mundo, aunque eso creen hoy muchos intelectuales de Occidente.