Mamotretos y monotremas*

Mamotreto y monotrema son parónimos, palabras que tienen parecido fonético entre sí y con las cuales a veces se puede hacer un trabalenguas. La primera, según la RAE, viene "del latín tardío mammothreptus, y éste del griego tardío que significa 'criado por su abuela', y de ahí, gordinflón, abultado, por la creencia popular de que las abuelas crían niños gordos". Otra acepción ahí mismo dice que es un "libro o legajo muy abultado, principalmente cuando es irregular y deforme". La segunda es el orden al que pertenece el ornitorrinco, el desgraciado mamífero semiacuático australiano que pone huevos, tiene pico de pato —eso significa ornithorhynchus en griego— y además tiene espolones ponzoñosos en las patas traseras. Un caprichoso adefesio prehistórico de la naturaleza que pasmó a los primeros europeos que lo vieron en 1798 al desembarcar en la tierra que llamarían Nueva Gales del Sur. "Se creía que alguien había cosido el pico de un pato al cuerpo de un animal parecido a un castor. [El naturalista inglés George] Shaw incluso utilizó unas tijeras para comprobar si había suturas en la piel disecada", se consigna en el Platypus facts file del Australian Platypus Conservancy. Monotrema es un vocablo acuñado con las palabras griegas mono, uno, y trema, orificio. Es decir, creaturas con un solo agujero donde confluyen los tractos digestivo, urinario y reproductor, como las gallinas. Ignoro si los amantes de los animales querrían tener una mascota como ésta, o si en alguna lejana isla de Oceanía alguien ya lo acostumbra, pero sin la menor duda es un animal feo: un mamotreto, si forzamos un poco la analogía.

Viene a cuento este breviario cultural porque no creo que la crónica sea el "ornitorrinco" de los géneros literarios, como la ha definido un escritor muy exitoso y eternamente joven. Es una imagen inapropiada para describir un género proteico en el que el autor se apercibe de fuentes muy diversas y de las herramientas del periodismo tanto como de la academia: la observación, la investigación, la entrevista, la estadística, el cruce de datos, así como de la riqueza inagotable de la línea del tiempo de la literatura, desde la Epopeya de Gilgamesh hasta la crónica más reciente de Luc Sante o de Leonardo Haberkorn. Que hay escritores que hacen de la crónica un mamotreto deforme o irregular, un monotrema, sin duda los hay.

* Éste es un fragmento de la presentación que escribí para mi libro ¿Qué hace usted en un libro como éste?, de próxima publicación en El Salario del Miedo/Almadía.


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